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La Sra. Sonia Rivera-García tenía solamente
19 años cuando se vio en un accidente automovilístico
y quedó parapléjica. Tras crecer en Elsa, ahora vive
en Edinburg, ambas en el estado de Texas. La Sra. Rivera-García
conoció a su esposo Ray, en la universidad donde estudiaban
servicios de rehabilitación y de donde se graduaron al mismo
tiempo. Tienen un bebé de un año y se llama Aaron
Ray García.
La Sra. Rivera-García comenta que "Le
voy a enseñar a mi hijo a respetar a las personas con discapacidades.
También le enseñaré a no juzgar a las personas
por su apariencia física, sin ver qué tienen las personas
por dentro".
Ajustándose a una nueva discapacidad
La vida de la Sra. Rivera-García parece ser
de película hoy, pero no siempre fue así. Ella comenta
que "La época más difícil de mi vida
fue cuando quedé con discapacidades. Todavía estaba
en la etapa de desarrollarme como persona cuando mi vida cambió
completamente de un momento a otro. Estaba en la universidad cuando
quedé con discapacidades y me propuse fuertemente volver
a la universidad tras mi accidente".
La Sra. Rivera-García regresó a la
universidad ocho meses después del accidente y tuvo que soportar
una cantidad de obstáculos allí. Su prioridad en aquel
entonces fue adaptarse a hacer las cosas de forma diferente.
Ella expresó "Perdí mi independencia.
Antes de mi accidente trabajaba y estudiaba y me gustaba ir y venir
cuando se me ocurría. Tras quedar con discapacidades, tuve
que depender de otros para que me llevaran donde necesitaba ir y
a veces tenía que pedir ayuda cuando no podía hacer
algo que antes estaba acostumbrada a hacer".
Llegando a ser independiente, con ayuda
Al quedar lesionada, tuvo que relacionarse con gente
que conocía de antes de tener el accidente. Fue difícil
porque la Sra. Rivera-García creyó que la gente podría
sentir lástima por ella. Con la ayuda de sus padres y su
marido, ella se vio incentivada a ser más independiente y
lograr los objetivos que se había propuesto. Sus padres,
y especialmente su madre, la apoyaron mucho en sus esfuerzos.
"Mi madre siempre fue una mujer fuerte que me
enseñó a ser persistente y a volver a tratar. Ella
sufrió bastante en su vida y siempre mantuvo la fe sin derrotarse
nunca". Dijo la Sra. Rivera-García.
Ayudando a otros como ella
En la actualidad, la Sra. Rivera-García es
una consejera de ADA en la universidad local South Texas Community
College de McAllen, Texas y agregó "Mi patrón
trata de adaptarse a mis necesidades"
La Sra. Rivera-García también expresó
que le tocó trabajar pesado para encontrarse donde se haya
hoy. "Saqué un título de bachiller en ciencias
en servicios de rehabilitación en 1993, una maestría
en educación con una concentración de cursos en orientación
y guía en 1998 y saqué mi licencia de consejera profesional
el año pasado".
Esto le permite a ella ayudar a otra gente con discapacidades.
Aconseja a estudiantes que tienen discapacidades emocionales o que
tienen problemas solucionando sus problemas, aconseja a estudiantes
con discapacidades sobre las clases que deben tomar, les ayuda a
matricularse y se asegura que los estudiantes con discapacidades
reciban las adaptaciones necesarias en la clase.
Su posición también le permite la oportunidad
de ayudar a planificar y coordinar las actividades de Americans
with Disabilities (Estudiantes con Discapacidades) en la universidad.
"Los estudiantes, el personal y la administración participan
en una 'carrera con obstáculos' que exige que
vayan a puntos alrededor de la universidad y se vean ante las barreras
que los estudiantes con discapacidades deben sufrir diariamente".
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