logo de proyecto visión, una página bilingüe de la red para Latinos con discapacidad
 English página principalrecursosboletínoportunidadeshistorias de éxitofaq/sobre proyecto visión

Trasladándose en la universidad: el Segway lo arregla todo

por Johanna Williams, Northfield, MN



Cuando la mayoría de la gente va a la universidad, se preocupa de cómo se llevará con el compañero de cuarto o si se hará amistades. Pensé en estas cosas de vez en cuando, pero tenía otras preocupaciones más importantes. Siendo una estudiante con parálisis cerebral suave, me preocupaba más el cómo acarrearía mi bandeja de cafetería sin botarla al suelo y, más importante aún, cómo me iba a trasladar dentro de la universidad de manera tal que, como primera cosa, pudiese llegar a la cafetería. Afortunadamente, la primera pregunta quedó resuelta casi inmediatamente. Llevé mi comida muy lentamente y por si alguna razón botaba mi bandeja, realmente no tenía importancia porque la cafetería no me iba a mezquinar otra porción de arroz a medio cocinar. Cómo me iba a trasladar de un lado a otro en la universidad era un problema totalmente distinto.

Yo había probado una variedad de vehículos motorizados mucho antes de ir a la universidad porque sabía que necesitaría una forma de trasladarme. La verdad es que yo había probado tantos que mi garaje está repleto de motonetas y sillas de ruedas, lo que es verdaderamente excitante para mis primos cuando llegan de visita, pero me es verdaderamente frustrante porque todavía tengo que encontrar algo que encuentre cómodo de usar. Después de probar un triciclo motorizado, me di por vencida en la esperanza de que, como iba a ir a una universidad pequeña, no iba a tener problemas para trasladarme. Además, sabía que iba a tener un dormitorio en un edificio relativamente céntrico.

Ya habían pasado como tres horas de la orientación universitaria cuando me di cuenta que estaba terriblemente equivocada. Lo primero que hicieron fue darme una enorme lista de actividades “obligatorias”. No tenía idea de cómo lo iba a hacer para llegar a todas estas actividades, ¡ni que me hubiera ido volando! ¿Querían que yo llegara de una punta de la universidad a la otra en algo así cómo cinco minutos? Ni pensarlo. Sin duda, también pensaba yo que castigarían severamente a cualquier estudiante de primer año que llegara tarde a estas actividades, hecho que me hacía estar más nerviosa de lo que pudiera pasar si no llegaba a tiempo. Mi solución fue correr alocadamente de una actividad a la otra y al final de las tres horas ya apenas podía caminar.

No me cabía duda que no iba a ser capaz de vivir así por el resto del año. Mi mamá comenzó inmediatamente a buscar Segways [una especie de transporte personal motorizado] en la Internet y yo sentí desconfianza al instante. Pensé que ningún vehículo motorizado se balancea solo. Pero mi madre es una persona muy persuasiva y al día siguiente iba en camino al vendedor local de Segway para ver uno. Al llegar, el vendedor me dijo “pruébelo y súbase a él” porque se balanceará solo. Mi desconfianza inicial reapareció. “OK, este tipo es realmente optimista, pero claramente no entiende que yo no puedo conseguir balance de ninguna forma. De todas maneras, esta cosa no parece poder balancearse porque solamente tiene dos ruedas y una barra para agarrarse”. Realmente no pensé que esto lo solucionaría a pesar de lo poderoso que fuera el giroscopio (el instrumento que balancea al Segway).

Sin embargo, considerando que todos esperaban que me subiera a esta monstruosidad, me subí y me agarré fuertemente del manubrio. La verdad es que lo hice un poco demasiado fuerte porque giró en círculos hasta que me di cuenta que el mecanismo de manejo estaba en el manubrio y que yo me estaba apoyando en él. Finalmente, comencé con cuidado y me atreví a ir hacia la salida y luego hacia la calle (por suerte no había tráfico).

A los cinco minutos ya me empecé a sentir cómoda y mis padres se convencieron que esto me iba a funcionar. Yo también tomé confianza que me podía movilizar fácilmente por lo que no me debía esforzar para mantener una conversación al caminar y siempre mantenía el balance. Por primera vez comencé a pensar que esto no sería solamente otro de los juguetes que tendrían mis primos para jugar, sino algo que me vendría bien. Por otra parte, mi madre me aseguró al finalizar la compra “Te ves realmente bien sobre esa cosa con tu pelo flameando en el viento”.

A pesar de que ahora tengo un Segway para trasladarme en la universidad, a veces todavía tengo problemas por la accesibilidad que ella tiene. Afortunadamente, vivo en un edifico accesible, lo que me hace fácil para llegar a mi dormitorio al usar el ascensor y las rampas; pero aún sorprende la cantidad de edificios que no son accesibles en la universidad. Me las he arreglado para moverme razonablemente bien hasta en edificios sin ascensor, pero todavía puede ser frustrante tener que arrastrar el Segway al subir las escaleras de algunos edificios cuando hace frío para prevenir que la batería se agote. Si el Segway se queda afuera, la batería se agota y tengo que empujarlo en la nieve hacia mi edificio.

También puede ser frustrante el enfrentarse a la falta de accesibilidad en la universidad tal como cuando visito a mis amistades en edificios sin accesibilidad y tengo que subir las escaleras hasta un cuarto piso o cuando tengo que explicar, a quienes hacen las decisiones sobre mis habitaciones, que no puedo vivir con mis amigos en un edificio sin accesibilidad, a pesar de que esos edificios sin accesibilidad son específicamente aquellos que son más populares entre el estudiantado.

Me encanta la universidad que escogí, pero esto de ir a una pequeña universidad privada en el medio oeste rural me ha dado una nueva forma de apreciar el nivel de accesibilidad que tenía en California. Al mismo tiempo, aprender a interceder para lograr mi propia accesibilidad en un ambiente imperfecto me ha dado una nueva independencia. He aprendido a basarme en mis propias habilidades para interceder por mí misma y hacer citas con los profesores y personal de la universidad. Es la primera vez que he tenido que interceder por mí misma sin tener a mis padres a mi lado para que lo hagan.

A veces se hace difícil el hecho que no haya otros estudiantes con discapacidades con los que pueda colaborar. Generalmente me frustra el hecho que una de las razones por las que la universidad no es tan accesible es la poca cantidad de estudiantes con discapacidades que van a ella. Sin embargo, lo considero tanto una oportunidad como un desafío. Si puedo hacer intercesión por la accesibilidad en esta universidad, entonces puede que otros estudiantes con discapacidades puedan estudiar sin las molestias que yo he experimentado.