Feliz cumpleaños a mi pierna prostética
por Joe Olvera, El Paso, TX
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¿Se le debería cantar las mañanitas a un objeto sin vida? Bueno, si, si el objeto inanimado es una pierna prostética y si es una a la que se quiere mucho. ¿Sabes? Hace poco di celebraciones al instrumento que me ha permitido seguir siendo miembro de este mundo fantástico y me ha ayudado tremendamente a continuar con mi categoría de miembro trabajador de la sociedad.
La herramienta a la que me refiero, por supuesto es mi pierna prostética, o mi "pata de palo" como la llamo en broma. Por supuesto que no está hecha de madera, pero basta para dar la idea. Recuerdo cómo, en el libro "Moby Dick", el capitán Ahab llevaba una pata de palo porque una gran ballena blanca le había roto la suya. La verdad es que en esos tiempos la llamaban tarugo. Bueno, esa prótesis estaba hecha de madera y nadie sabe cómo lo hacían para que no se cayera.
Ahora las piernas prostéticas están hechas de acero titanio y tienen un forro interior para que el usuario la ponga en un soquete para que se afirme. Si, hoy las piernas son mucho mejores que las de antes. Están hechas mejor, calzan casi perfectamente y se hace fácil el ponérselas y sacárselas. Pero créanme, lleva tiempo aprender esto de las prótesis. Es casi como aprender a caminar nuevamente.
Poniéndose cómodos, expendiendo la movilidad
Me tomó casi un año el sentirme completamente cómodo con mi pierna. Pero esta herramienta útil me ayudó a mantener mi trabajo. Ahí es donde se convierte en doblemente importante. La pierna no solamente me permite pararme en toda mi altura de seis pies y dos pulgadas, sino que también me permite la libertad de movimiento. En casa uso silla de ruedas, pero tengo la suerte de tener la opción de salir a caminar si así lo quiero.
También toma tiempo el acostumbrarse. Tuve la suerte que mi jefe en el trabajo me permite llevarme la computadora a casa y trabajar desde mi casa en mi período de recuperación, No sé lo que hubiese hecho si no me hubieran dado esa libertad. Me veo usando mi andador para ir a trabajar, porque no veo cómo pudiera haber sobrevivido sin trabajo. Tenía miedo porque todavía tenía un yeso bastante grande y el usar mi andador me hubiera hecho perder el equilibrio y casi caer.
Sanando con los expertos
El trabajar desde la casa mientras sanaba mi pierna me dio serenidad. A pesar de ello, en algún momento debería haber regresado a mi oficina. ¿Cómo lo haría? Bueno, gracias a Hanger Orthopedics and Prosthetics del lado este de El Paso y gracias a un gran experto de nombre David, se resolvió mi problema. Al principio fue extremadamente doloroso ponerme la pierna.
El forro, que al principio estaba extremadamente apegado para sostener la prótesis, me tiraba todos los vellos de la piel. Al comenzar a caminar estaba bien, pero era esto de comenzar a caminar cuando experimentaba mis nuevas aventuras en cuanto a dolor. Me preguntaba si alguna vez mejoraría. Estuve a punto de rendirme. Era demasiado doloroso. Cuando le expliqué a Dave la manera en que la prótesis me jalaba la piel y me estaba haciendo la vida imposible, me sugirió que me pusiera una capa gruesa de crema o de vaselina en el muñón.
Y ahí quedó. Ese es el truco, eso es lo que hace milagros. Probé con loción Jergen's Lotion y, santo y sanado, el dolor desapareció. El forro ya no jalaba de mi piel, lo que hacía que lo podía usar por más tiempo sin que sintiera dolor extremo. No cabe duda que era incómodo, pero era soportable. Con el tiempo, me di cuenta que en poco tiempo podría regresar al trabajo. Me dieron la pierna en mayo de 2005 y regresé al trabajo el primero de junio, un mes después.
Volviendo a ser alto
Por tanto, el primero de junio es el día en que mi pierna nació oficialmente. No solamente me ayudó a ser alto nuevamente, sino me ayudó a mantener mi trabajo. No se trata de algo tan fácil en estos tiempos difíciles cuando el desempleo es uno de los mayores problemas en Estados Unidos. ¿Se me puede, entonces, echar la culpa si les digo que mi pierna prostética me ayudó a continuar mi viaje por la vida? Mi consejo a otra gente que puede estar pasado la misma angustia de llevar una prótesis es que no se preocupen.
No cabe duda que lo difícil es empezar. ¿Recuerdan del dolor que les dije? Todos los especialistas en prótesis les dirán que duele. No tienen tapujos en decirlo. Se lo dicen tal cual es, porque duele. Aunque nada es mayor a la amputación de una pierna; ella se puede reemplazar con una hecha con materiales de la era espacial. De lo que he oído, mi pierna es algo mundana. Sé que hay otras piernas que tienen aún más tecnología que la mía.
Por tanto, háganse de tripas. No se den por vencidos antes de empezar. Por supuesto que no es lo mismo que tener su pierna propia. Nada podrá reemplazar la pierna con la que se nació; pero en lugar de ello, la prótesis es lo más parecido a ella. ¿Saben? Manejo nuevamente y no se trata de un automático. Manejo un carro deportivo convertible de cinco velocidades. Mi prótesis me ayuda a hacerlo. Me ha ayudado a participar entre las muchedumbres activas y apuradas que pasan por mi vida diariamente. Pensar que no quería usar una pierna prostética. ¿Cuán tonto era? |