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Richard Gallo: Restituyendo a la comunidad sorda


por Alma Almanza

Richard, el mayor de tres hijos, nació en Los Angeles County Hospital de California tres meses prematuro y pesó menos de medio kilo. Los doctores le recomendaron a su madre que lo dejase morir porque tenía pocas posibilidades de vida, pero sus padres, de grandes convicciones religiosas se negaron a seguir las recomendaciones del doctor. Richard se quedó en el hospital en una incubadora y lo llevaron a casa dos meses después.

Richard creció como cualquier otro niño salvo que tuvo una cantidad de problemas en la escuela. Dice que sus maestros creían que era desobediente porque era porfiado y no quería hacer sus tareas. A los doce años la administración de la escuela lo mandaron a un audiólogo para que le hicieran pruebas. A fin de cuentas, alguien se dio cuenta que podía tener un problema de audición y no de comportamiento. Los resultados lo confirmaron y Richard finalmente recibió el equipo necesario para escuchar, a lo que comentó "durante la primera parte de mi vida no supe más que de silencios. A la edad de 12 escuche por primera vez llorar a un bebé, cantar a un pájaro y el terrible sonido del tráfico". Fue difícil adaptarse al "mundo oyente", agregó. Tuve que aprender desde dónde venían los ruidos. Mi vida habría sido mucho más fácil si me hubieran diagnosticado mucho antes en forma apropiada por la sencilla razón que no estaría tan atrasado académicamente.

A Richard lo transfirieron a un programa normal para los sordos y de problemas de audición en el condado de Riverside al sur de California. Fue allí que Richard aprendió Lenguaje de Signos Estadounidense (ASL) y recibió terapia del habla para mejorar sus habilidades para comunicarse con los oyentes y dentro de la comunidad de sordos y con problemas de audición. También tomó cursos de remediación y especializados para adelantar los estudios que había perdido. Al ir a la escuela secundaria, Richard tuvo una una variedad de trabajos como oficinista en la base aérea March Air Force Base en Moreno Valley, CA. Se graduó de la secundaria y completó un semestre de universidad. Richard cree que la mayor parte de su saber lo logró en el trabajo.

Richard se mudó a la costa central de California en 1995 y comenzó a trabajar en centros que dan apoyo a adultos con discapacidades de desarrollo. Richard indicó que "Me ha interesado el trabajo con personas con discapacidades porque crecí rodeado por personas con discapacidades". También trabajó en McDowell Youth Homes atendiendo jóvenes con discapacidades. Richard trabajó cuidando niños y como intérprete de signos para juventudes sordas.

En 1998 lo contrataron en el Central Coast Center for Independent Living donde aboga por las personas con discapacidades, Richard cree que para ser un buen activista de personas con discapacidades, alguien tiene que aprender de sus propias experiencias, hacer investigación sobre el tema y hacer contactos con colegas que se han especializado en áreas pertinentes a las personas con discapacidades. El hace énfasis sobre la función importante que en su trabajo adquiere la tecnología de asistencia (TA). La tecnología de asistencia es lo que le permite cumplir con algunas tareas de su trabajo y también le permite usar el teléfono celular y participar en acontecimientos y reuniones.

El consejo que Richard da a las personas con discapacidades es que "para tener éxito en su carrera profesional se necesita identificarse uno mismo con la persona con discapacidades. Aprenda sobre sus derechos cívico. En términos de trabajo, tenga motivación y arriésguese siempre. Si no le sale bien, siga insistiendo hasta que logre sus objetivos vocacionales".