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Consejo de una guatemalteca: lo principal es no darse por vencidas


Por Robin Savinar

Delvy dejó a su familia y pueblo natal, Acatenango, Guatemala a los 18. Se mudó a la capital, la Ciudad de Guatemala, logró un título de secretaria bilingüe y comenzó a trabajar en una oficina ajetreada.

Delvy tuvo que salir de Guatemala dos años más tarde en 1990 por razones políticas. Partió para Los Angeles con una de sus hermanas donde se reunió con un tío lejano. Tras una semana él le ayudó a mudarse a San Francisco donde ella comenzó a trabajar, primero en una tienda que vendía artesanías guatemaltecas y luego como niñera. Estos fueron dos de entre muchos trabajos que hizo para pagar las cuentas.

En 1993 Delvy se casó. Siguió trabajando en su vida de casada aún tras el nacimiento de sus dos hijas. Cuando tenía 26 años sufrió un infarto que la tuvo en cuidados intensivos por dos semanas y que provocó que nunca más pudiese caminar.

Al adquirir la discapacidad cayó en depresión. No deseaba estar más casada porque se sentía un lastre y sentía que su marido tendría que hacerlo todo por ella. Comentó que "Sentí que sería difícil para él estar con una mujer en silla de ruedas". No se separaron entonces, pero Delvy sintió comenzó a darse cuenta que dependía de él. Creía que no podría conseguir un trabajo a causa de su discapacidad y por eso no trataba.

Mientras se recobraba hacía terapia física y finalmente pudo empezar a caminar nuevamente. Tras hacerlo, Delvy sintió que deseaba independizarse de su marido porque su relación con él empezó a distanciarse. Se comenzó a preocupar de lo que podría pasarle a ella y sus hijas si él las abandonaba. Quería poder proveer por ellas de por sí.

Al salir a buscar trabajo, Delvy se encontró con discriminación. Comentó que "La gente no creía que podía hacer el trabajo por la forma en que me veía". Los gerentes le negaron trabajo tres veces diciendo que no podían contratarla a causa de su discapacidad. Además de la dificultad de conseguir trabajo pagado, Delvy estaba haciendo mucho trabajo en casa.

Como madre con discapacidades, Delvy tuvo que aprender a hacer todo nuevamente. Con ayuda de sus consejeros de Through the Looking Glass - una organización que ayuda a las familias que tienen padres o niños con discapacidades - Delvy aprendió a cambiar pañales y las labores de casa con una mano. Fue su consejero en Through the Looking Glass que le habló de Proyecto Visión.

El operador de la línea telefónica gratuita Daniel Gutiérrez comenzó a ayudarle en 2002. La refirió a rehabilitación vocacional, le ayudó a matricularse en clases de inglés y computadora, le inscribió para que recibiese certificados habitacionales Section 8 y a solicitar trabajo. Daniel hasta le refirió a agencias de servicio legal para ayudarle a completar su divorcio.

En la actualidad, Delvy hace trabajo de mantenimiento en restoranes para pagar las cuentas y ve su situación como temporal hasta que complete sus clases de computadora y logre un puesto en una oficina. A pesar de ello, se siente feliz de su trabajo porque le permite vivir independientemente con sus hijas. El consejo que da a los lectores de Proyecto Visión sobre cómo encontrar trabajo es "Lo principal es no darse por vencidas."