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Hoy, el Dr. Robert Dávila reúne todas
las posibles definiciones de la palabra "éxito".
Ha sido el único sordo elegido para servir como subsecretario
de Servicios de Educación y Rehabilitación bajo la
presidencia de George Bush padre en 1989. A pesar de estar ya cerca
de la jubilación, participa activamente como el primer jefe
ejecutivo sordo del National Technical Institute for the Deaf (Instituto
Técnico Nacional del Sordo) en el Rochester Institute of
Technology (Instituto Rochester de Tecnología) en Rochester,
estado de Nueva York. También ha sido un gran promotor de
las personas con discapacidades a nivel mundial.
Sin embargo, hace tiempo, el Sr. Dávila no
era más que un niño que crecía en una numerosa
y querendona familia mexicana. Como en muchas familias de habla
hispana que pasaba de granja en granja buscando trabajo sin quedarse
nunca por mucho tiempo en un distrito escolar, Dávila y sus
hermanos no fueron a la escuela. El joven Robert no empezó
a recibir educación hasta que quedó sordo a los ocho
años y lo mandaron a la escuela para sordos California School
for the Deaf at Berkeley (CSD/Berkeley) donde vivió como
internado por diez meses al año. Hasta ese entonces, el único
idioma que conocía era el español.
Aprendiendo dos idiomas al mismo tiempo
El Sr. Dávila recuerda que en sus primeros
años en CSD/Berkeley "Seguí pensando en español
mientras aprendía American Sign Language (Idioma de Signos
Estadounidense-ASL) y, por algún tiempo, hablé en
signos de ASL y pensaba en español. Por ejemplo, haría
el signo de 'glass of milk' mientras pensaba en 'vaso
de leche'. Creo que esto facilitó mi transición
al inglés. La mayor parte de la gente que está aprendiendo
un segundo idioma no puede comunicarse en ese segundo idioma hasta
que tenga el vocabulario o la comprensión suficiente de la
estructura y uso del idioma. En el caso del ASL, que es simbólicamente
gráfico, comprendí los signos al primer instante,
pero no tuve que transformar mi idioma de pensamiento al inglés
mientras aprendía los signos. Quizás el ASL sea una
excepción en esto".
Aún con un idioma relativamente fácil
como el ASL, el estar expuesto sigue siendo importante. "El
hecho más crítico en mi desarrollo probablemente fue
el hecho que viví en la escuela por diez meses al año.
Estaba totalmente inmerso en ASL y, luego, en inglés",
dijo el Sr. Dávila.
El apoyo de la familia y la escuela
El Sr. Dávila dice hoy en día que el
factor más importante en su éxito fue el amor que
le dio su familia y el incentivo de sus maestros. El Sr. Dávila
expresa que "Estaba al cuidado de gente cariñosa que
se interesó por mí y me alimentaron la inteligencia,
mis intereses y habilidades. No cabe duda que esto causó
un grave conflicto cultural al crecer, pero aprendí a intercambiar
de idioma, cultura y ambiente de manera cómoda. Por otra
parte, mi familia me ayudó mucho. Mi madre incentivó
el uso del inglés en casa para que me ayudara. A pesar que
no pasé mucho tiempo en casa después de quedar sordo,
siempre recibí mucho amor de mi familia y nunca 'perdí
mi rumbo' ni he olvidado de dónde vengo".
Al Sr. Dávila lo apoyaron tanto, que nunca
sintió el prejuicio ni otras barreras a los que se enfrentan
muchos latinos con discapacidades en sus carreras académicas
y profesionales. Si algo hubo, fue que quedar sordo en verdad se
transformó en ventaja porque de otra forma hubiese crecido
sin educación. Dijo que "Creo que hubiese sido un niño
esperando para ser descubierto. El hecho que tuviera que quedar
sordo para que me diesen la oportunidad de obtener una buena educación
para lograr éxito profesional puede que sea un comentario
triste de en lo que ha caído nuestra sociedad. Nunca entré
en conflicto conmigo mismo sobre mi identidad y siempre he tenido
una opinión positiva sobre mí mismo, lo que alimenta
una confianza y optimismo profundo.
"Por otra parte, crecí en una
escuela donde no había distinciones de clase y, por tanto,
en general me evité la discriminación y otras barreras
sociales que generalmente mantienen a los latinos fuera del sistema.
Yo ya había tenido éxito profesional antes del movimiento
por los derechos cívicos y que se abrieran las puertas de
las oportunidades para los grupos minoritarios. En verdad que no
me di cuenta de las barreras que pudieran haber existido. Crecí
creyendo que las recompensas de la vida las recibían los
que se esforzaban en el trabajo y tenían habilidades. Por
tanto, me esforcé para ser lo mejor. No cabe duda que ahora
me doy cuenta que la vida no siempre es justa para todos y ahora
me dedico a promover oportunidades educativas para los latinos y
otras personas sordas de las minorías. Me esfuerzo por que
haya diversidad".
El Futuro: una jubilación para trabajar
El Sr. Dávila se está preparando para
jubilarse de una larga vida profesional, pero su trabajo no ha terminado.
Dice "No espero quedarme de vago en la vida de jubilado. Seguiré
trabajando con el National Council on Disability (Consejo Nacional
sobre Discapacidad) así como lo desee el presidente Bush.
También seguiré activo en funciones de liderazgo dentro
de la comunidad sorda. Espero hacer trabajo de consultoría
para varios proyectos que me interesan. Ahora trabajo con unos pocos
colegas latinos para tratar de resucitar el National Hispanic Council
(Consejo Nacional Hispano). Necesitamos una identidad nacional para
reunir a los miles de latinos sordos que están separados
de una comunidad mayor de personas sordas a causa de barreras sociales,
culturales, educativas y económicas.
"Además, una universidad privada
de California me ha invitado a ocupar la presidencia de un directorio
de una fundación por un año a partir de otoño
de 2003. La universidad hará el anuncio y negociaré
las tareas y los objetivos de mi tenencia. En resumen, pienso quedarme
muy activo y visible en la promoción de oportunidades para
latinos y otros sordos". Quizás para entonces, haya
más niños latinos sordos que puedan crecer como el
Sr. Dávila, en un mundo sin barreras.
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