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No se puede alcanzar las estrellas si no se
trata
Christina Curry es una puertorriqueña negra
con antecedentes multiculturales diversos. Cristina creció
y se educó en South Bronx y en Long Island. Creció
hablando español en casa con la familia de su padrino y se
siente más cómoda escuchando español que inglés.
Christina llegó a ser sorda después de haber comenzado
a hablar. En 1994 desarrolló una infección al oído
causada por una mota de algodón y, durante una visita médica,
se descubrió que tenía la enfermedad de Meniers, enfermedad
que lentamente deteriora la audición. Ella causa fluctuaciones
en la audición y la tensión, la cafeína y comer
sodio la pueden afectar. Otros de los síntomas más
frecuentes de la enfermedad de Meniers son campanilleo en el oído
y vértigos. En Christina, la pérdida de la audición
es biauricular y quiere decir que afecta a ambos oídos. La
enfermedad daña el sistema neurológico sensorial y
la pérdida auditiva es irreversible.
Una fascinación temprana con el idioma de signos
Cuando Christina tenía solamente 4 años,
se entusiasmó con el Idioma de Signos Norteamericano (ASL)
cuando vio a una mujer haciendo signos en Plaza Sésamo. Al
crecer, su interés en ASL no desapareció. Mientras
estaba en la escuela secundaria, Christina participó en un
grupo de ASL. Allí se dio cuenta que no le interesaba trabajar
con una población sorda que funciona entre la población
normal, sino que con sordos que crecieron en hogares donde el inglés
no era el idioma dominante. Cuando Christina fue a la escuela de
graduados para lograr una maestría en Rehabilitación
de Sordos, se le dijo que la población de sordos a los que
ella se refería no existía.
Aprendiendo sobre diversidad
Christina tuvo la oportunidad de hacer su pasantía
en el Lexington Center for the Deaf en Nueva York. Allí se
dio cuenta que existía un grupo bastante diverso de personas
sordas y también que la sordera no era siempre suficiente
para unificar la comunidad y que la comunidad sorda es tan diversa
como las comunidades latina y negra. Christina trabajó de
administradora de casos en el Lexington Center for the Deaf por
4 años y luego pasó a trabajar en el Programa de Violencia
Doméstica de Barrier Free Living Inc. (Vida sin Barreras,
Inc.). Trabajó específicamente con sordos que eran
víctimas y sobrevivientes de violencia doméstica y
fue la única terapeuta y activista sorda que trabajaba con
esta población en el estado de Nueva York.
Subiendo de posiciones
En 2000, Christina pasó a ser parte del Harlem
Independent Living Center (Centro de Vida Independiente de Harlem)
como Directora de Programa de Pride 2000, un programa que ayuda
a personas a hacer la transición entre recibir asistencia
pública a participar de los beneficios de seguro social.
Un año más tarde, a Christina la promovieron a la
posición en que está ahora, Directora Ejecutiva.
La filosofía de Christina
El consejo de Christina: Reconozca los valores
culturales, tradiciones y fallas de cada discapacidad. Demuestre
a los otros con el ejemplo. No se necesita quedarse en casa y depender
del dinero del gobierno. Como persona sorda, yo no estoy impedida.
No hay nada malo en mí, lo único que pasa es que no
puedo escuchar y, a pesar de ello, puedo hacer cambiar las cosas.
No deje que otros juzguen su vida y dicten sus necesidades. Usted
es el mejor juez de sus discapacidades. No se puede alcanzar las
estrellas si no trata de hacerlo, solamente hay que encontrar la
mejor manera en que se puede hacer.
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