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Viviendo mis sueños, viviendo mi discapacidad…


por María Cebreco, Southfield, MI

Mi familia emigró a Estados Unidos desde Cuba. Salimos de Cuba con la esperanza de tener una vida buena y segura en Estados Unidos. Mi infancia pasó entre tanto acontecimiento interesante y a veces desagradables.

Crecí en Bronx, Nueva York. De niña, fui testigo de muchas cosas que una niña no debe ver. Recuerdo haber vivido en un edificio de apartamentos frecuentado casi siempre por drogadictos. Muchas veces mi madre mi madre me tuvo que recoger de debajo de gente que se desvanecía en los pasillos de nuestro edificio de apartamentos con las agujas de drogas todavía pinchadas en sus brazos.

Mi familia también tuvo que sobrepasar las barreras del idioma. A pesar que mi familia vino a EE.UU. cuando yo tenía un año, no hablé inglés hasta que entré a la escuela pública a los cinco años. Mis padres no podían enseñarme el idioma porque tampoco hablaban inglés. A los 13 años me fui de Nueva York con mi madre y mi hermana a Detroit donde vivía el único pariente de mi madre que vivía en Estados Unidos. Cuando mi familia salió de Cuba dejó muchos parientes que no pudieron venirse a Estados unidos.

La dedicación temprana al trabajo y la educación
Desde un comienzo, mi madre nos enseñó a mi hermana y a mí que la forma para triunfar en Estados Unidos era esforzarse en el trabajo. Mi madre había trabajado en la explotación de las fábricas de Nueva York donde no había recursos para ayudar a los obreros que no hablaban ni entendían inglés. La discriminaron y maltrataron solamente porque tenía poca educación y no hablaba inglés. Esto me enseñó de la importancia de estudiar y de no darle vuelta a los problemas. Ahora, mi madre trabaja en la fábrica Ford Motor Company y vive su sueño de vivir bien.

A los 14 años me diagnosticaron distrofia muscular, una condición que hace que los músculos se atrofien y debiliten mucho. Vivíamos en una ciudad, pero en mi comunidad había muy pocos recursos para satisfacer las necesidades de una latina joven con una discapacidad. Aún ahora, los recursos existentes para los latinos con discapacidades casi no existen. Uno se ve apurado para encontrar organizaciones y recursos comunitarios que sirvan a esta población. Además, creo que mucha de la población latina de Detroit espera poco de las personas con discapacidades y no espera que nosotras contribuyamos.

Festival latino se planificó en una reunión inaccesible
Recientemente se me pidió que participara en un festival latino en Pontiac, Michigan, que tiene una comunidad latina grande. Desafortunadamente, la primera reunión se hizo en un local inaccesible. Me sorprendí al ver que a la sala de conferencia se llegaba por medio de subir peldaños porque el organizador se había reunido conmigo en varias oportunidades. Se me aseguró que la reunión siguiente se haría en un local accesible. Desafortunadamente, no fue así. El grupo se disculpó, pero nunca hablaron conmigo sobre cómo podrían hacer adaptaciones para las personas con discapacidades que desearan ir a sus reuniones. . Se trata de un ejemplo extremo, pero de una frustración real sobre lo mucho de se debe hacer en Detroit para hacerla accesible e inclusiva.

Comenzando a usar una silla de ruedas a los 25 años
A los 25 años me vi imposibilitada de pararme o de caminar y comencé a usar una silla de ruedas para movilizarme. Esto cambió mi vida, y en muchos casos para mejor. El usar una silla de ruedas en verdad me liberó porque me permitió más movilidad e independencia. Antes de la silla de ruedas no podía ir y venir libremente porque mis piernas eran muy débiles. Por lo general me caía y no podía levantarme sin ayuda. Generalmente estaba cansada y tenía que cuidarme de caminar lejos. No podía ir a muchas partes, porque para ir a cualquier parte necesitaba caminar y no podía hacerlo demasiado. Usar la silla de ruedas le parece malo a muchos, pero me significa la forma para relacionarme con otros y seguir siendo parte vital de mi comunidad. Yo lo veo como ser libre, libre de moverse sin miedo de caerse o de cansarse.

Destrozando estereotipos
El ser latina con una discapacidad ha sido como una bendición porque me ha permitido romper muchos estereotipos sobre los grupos minoritarios. La gente que llego a conocer, latinos y no latinos, siempre me ha dicho "No parece latina", lo que sea que significa. Al principio, el comentario me molestaba, pero he podido usarlo a mi ventaja. Desde allí, me siento cómoda en mi cultura y también en otras. Me puedo comunicar con mucha gente que me permite compartir experiencias y posiblemente crear oportunidades para otros latinos con discapacidades.

Proyecte una imagen de profundo amor propio
Voy a muchas funciones profesionales y de negocios y me doy cuenta que no hay personas con discapacidades y, especialmente, que no hay latinos con discapacidades. En estas funciones me muevo libremente entre gente de todo tipo de antecedentes. Los que siempre proyecto frente a mí es que antes que nada soy personas, una persona que por coincidencia usa silla de ruedas. Tengo un amor propio fuerte como persona incentivada a hacer relaciones con otros. A veces me ha creado problemas, pero solamente con gente que no se siente cómoda ni puede relacionarse conmigo porque tengo discapacidades. . En esos casos, mi forma de reaccionar es muy importante. Me siento como embajadora de otros con discapacidades y la manera en que me comporto tiene un impacto directo en la forma que se tiene de percibir a las personas con discapacidades.

El apoyo de la familia es crítico
Mi familia ha sido mi respaldo. Mis conexiones estrechas con mi familia son parte de la cultura latina, una cultura que respeta lo familiar. En mi caso, mi madre ha perfilado mi vida. Me enseñó el poder de la determinación, del sacrificio, de hacerlo sin que importe cómo. También me dio el poder de ser autosuficiente y de no pensar en mi discapacidad ni de tratarme como a una niña. Me dio las alas para volar, y lo he hecho. Agradezco que esté allí todos los días para ayudarme con todas mis cosas físicas que ya no puedo hacer. 

Creo que mi artículo realmente se trata del hecho que muchas de nosotras han tenido dificultades en nuestras vidas. Pero creo que con el apoyo de nuestras familias y nuestra propia habilidad de ver el bien en cualquier situación podemos triunfar el todo lo que hacemos.

También triunfando en el trabajo
Hoy en día, trabajo en una corporación importante como pasante en Iniciativas de diversidad, y trataré de lograr mi doctorado en administración de empresas.

También soy dueña de la empresa Cebreco Enterprises LLC, una empresa multifacética que ayuda a otras personas a comenzar sus propias empresas usando un modelo empresarial comprobado.

Mi empresa ayuda a la gente a crear opciones en sus vidas, enseñándoles los principios de trabajo en equipo, destrezas de liderazgo y desarrollo personal. Creo que todo es posible cando hay gente con ambiciones que desea aprender y crecer.

He logrado mucho, dentro y fuera de la comunidad con discapacidades. Todo me regresa al hecho que todos tenemos valía y que deberíamos trabajar para desarrollar un profundo sentido de amor propio como latinos con discapacidades. Podemos crear vías para la generación siguiente de latinos con discapacidades.

Muchos siguen viendo a los latinos con discapacidades como personas débiles cuyas vidas caen en las manos responsables de otros. Se trata de una idea anticuada. Las personas con discapacidades son capaces de ser miembros productivos y valiosos de la sociedad. Tengo esperanzas, sueños y aspiraciones para mí misma. La discapacidad no me ha estancado. Solamente me ha dado la oportunidad de ser más creativa en mi búsqueda por la independencia, a pesar de las circunstancias.