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Proveedor de servicios de Chicago coopera con personas que adquieren discapacidades


por Ramón Canellada, Chicago, IL

Me llamo Ramón Canellada, coordinador de recursos de discapacidad del hospital de rehabilitación Schwab. Ayudo a la gente con discapacidades a darse cuenta de los recursos e información en Chicago y sus suburbios. Mi trabajo me permite una oportunidad única para conocer personas que acaban de adquirir una discapacidad. Esto incluye a hombres y mujeres baleados en los barrios malos de Chicago y a personas que sufren ataques al corazón y accidentes. Algunos de ellos son indocumentados. Soy testigo de la desesperación a la que se enfrentan las personas sin documentos cuando quedan con discapacidades y no tienen ni seguro médico ni recursos financieros. Cada una de las personas de los que me ha tocado conocer tiene algo en común, y es que se enfrentan a desafíos que tienen que sobrepasar para mejorar su calidad de vida.

Nací en la Ciudad de México y viví allá hasta los nueve años. Soy el segundo de cuatro hijos, mi madre es Pilar y eso es lo que ella es para mí, un pilar de apoyo y de fuerza. Mi familia es mi motivación, apoyo e inspiración, especialmente mi hermana mayor, Ivonne. Su apoyo me ha ayudado a alcanzar mi potencial.

Soy parapléjico. Mi discapacidad se debe a un tumor en mi espina dorsal. En 1995 me enteré que tenía el tumor. Por años sufrí con dolores graves antes de mi diagnóstico, época en que podía pararme y caminar. Nunca me consideré como persona con discapacidades. Me consideraba como una persona sin discapacidades a la espera de la mejoría que haría desaparecer el dolor. La verdad es que no se dio. Al crecer el tumor, envolvió y estrujó la espina dorsal y las terminaciones nerviosas, interrumpiendo los mensajes a mis extremidades posteriores. Un día me di cuenta que ya mis piernas no podían sujetar mi propio peso en fechas que solamente pesaba 105 libras. Estaba muy deprimido y pensaba que no me merecía ni la comida que me daban. No trabajaba ni iba a la escuela. Todo lo que hacía era ver televisión todo el día. Además, no me afeitaba y vestía pijama todo el día. Solamente esperaba el día que me sanaría y podría caminar, correr y saltar.

La curación se veía muy distante. Durante todo ese tiempo mi hermana y mi madre trataron todo para sanarme. Nada más que para complacer a mi madre fui a los curanderos y bebí toda clase de pociones mágicas. ¡Las únicas carreras que podía hacer tras beber y comer todo eso era al baño!

Los doctores decían que el tumor debería de ser completamente extirpado para que no se convirtiese en un tumor canceroso que se esparciera por todo el cuerpo. La extirpación incluía la parte de la espina dorsal al que estaba añadido. El que me hicieran la cirugía me dañaría más porque no creo que me fuera posible jugar   al nivel de competencia que existe al nivel que juego hockey en tobogán con los Blackhawks del Instituto de Rehabilitación de Chicago. No podría jugar con el equipo de softbol Chicago Cubs Softball, ni jugar baloncesto ni trabajar de 8 a 12 horas al día. Tampoco podría haber viajado a conferencias y a espectáculos deportivos en Estados Unidos y tener tiempo para mi familia y amigos. A pesar de saber que una discapacidad no es excusa que interfiera   para hacer lo que hace todo lo que puede hacer el humano sin tomar en cuenta del nivel de funciones que una persona posee, todavía me preocupa sentirme limitado y tener que depender de la gente nuevamente.

Pero mis preocupaciones son en vano. He conocido a personas que, desde mi punto de vista, no podrían tener más desafíos que sobrepasar. Por ejemplo, mis amigos y compañeros de equipo, que son cuadrapléjicos o tienen amputaciones pueden empujar más fuerte, tirar más lejos y soportar el alcohol más que yo. Ellos son muy buenos ejemplos para mí.

Parte de mi proceso de reintegración es la educación. No me refiero a ir a Harvard. Me refiero a la educación sobre los derechos y las responsabilidades sociales y los recursos que están disponibles para que personas de todas capacidades, colores y razas tengan las mismas oportunidades para lograr el sueño estadounidense.