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Los desafíos y tribulaciones de una artista


Por Eric Jackson, New York, NY

foto de Jennie Ayala con una de sus pinturas
Jennie Ayala con una de sus pinturas

Jennie Ayala es una inspiración y modelo para todos los que la conocemos y sabemos de sus logros. Es una cineasta jubilada que trabajó por treinta años para la Warner Brothers. Se trata de un gran hecho porque como ella misma dice -“Durante esos años era difícil conseguir ese tipo de trabajo. Había muy pocas mujeres haciendo ese tipo de trabajo y menos aún latinas o negras”.

En 1979 Jennie se graduó de la Geame School of the Arts con un bachillerato en artes y luego se dedicó sin cansancio a hacerse de una carrera como “artista” multifacético en fotografía, pintura y canto.

Como muchas personas con discapacidades, Jennie complementó sus ingresos de discapacidad con ventas de su trabajo fotográfico y pictórico, y cantando con la Baltic Street Band de la calle 250 Baltic Street, una clínica de salud de Brooklyn para pacientes ambulatorios.

Los familiares de Jennie, nacidos y criados en los pueblos de Juncos y Loiza Aldea, en Puerto Rico, que emigraron a Nueva York a fines de los años 1920. En Nueva York, su madre trabajó en una fábrica de velas y después como zapatera. Su padre era un arquitecto egresado de la Universidad de Puerto Rico, pero como dice Jennie, hacienda eco de las realidades de los puertorriqueños que pasaron al continente, “Mi padre, al ser negro y puertorriqueño, no pudo encontrar trabajo como arquitecto, por lo que trabajó por la mayor parte de su vida como supervisor de puentes levadizos de la ciudad de Nueva York.

Los problemas mentales comenzaron en la niñez
La madre de Jennie murió un año y medio atrás a la edad de 96. Su padre murió de cáncer a los pulmones en 1972.

Jennie revela que su padre era violento y que la hería a ella y a su madre en episodios de abuso verbal y físico y cree que esto fue la causa de la “muy aguda depresión” con la que luchó por tantos años.

Jennie declara -“Creo que he tenido problemas de salud mental desde niña, y se debe en parte por lo violento que era mi padre. Como niña una ve la violencia y desea combatirla, pero no se sabe cómo. Me traumatizó el abuso, pero mantuve todo ello dentro de mí y lo traduje en una depresión aguda, lo que se me hizo muy difícil controlar”.

Le pregunté si la depresión aguda le impedía trabajar o lograr algo importante. Contestó calmadamente que no. “En mi caso, esto era diferente porque durante el transcurso del abuso, mi padre me enseñó a no llorar y siempre creyó que yo no servía para nada. Me exigía a hacer cosas y así fue como me gradué de la secundaria, de la universidad e hice todas las otras cosas que he hecho en mi vida”.

Temas recurrentes en el arte
En su trabajo artístico, que siempre ha exhibido en actividades especiales, hospitales, universidades e innumerables galerías del elegante barrio West Village, Jennie también halló la paz. Suavemente expresó que “Me gusta pintar paisajes y, especialmente, galpones porque ellos me significan algo especial. Al sufrir la violencia cuando niña, a veces iría al norte del estado de Nueva York a visitar a amigos que vivían en el campo, donde había muchos galpones. Corría a los galpones y me escondía. En cada una de mis pinturas se ven mis sentimientos”.

Al preguntársele lo que siente cuando hay quienes compran su arte, Jennie sonrió y expresó que “Se siente muy bien. Se siente como que aprecian mi trabajo. Como artista me siento bien cuando pasa”

Además de pintar, a Jennie la contrataron algunas veces como cantante de obras en Broadway a fines de la década de 1950. Participó en el coro de “Wish You Were Here” y fue una de las cantantes principales de “Poor Valentine”.

En vías a la recuperación
“Por mucho que siga cantando”, dijo, y “Me enfermé con depresión muy severa. Comencé a abusar de mis medicamentos, injiriendo activadores y calmantes, y fue allí cuando comenzaron sus problemas serios. También fue la época en que llegué al centro médico de 250 Baltic Street Mental Health Center comencé a mejorarme. La gente me ayudaba, especialmente una trabajadora social de nombre Ella Cruz, que realmente me impulsó hacia la recuperación. A ella es quien debo todo”.

En 250 Baltic, en el medio de su recuperación de depresión aguda, a Jennie se le ocurrió formar un conjunto musical, algo que ya se pensaba en 250 Baltic Street como extensión de un programa de terapia musical bajo la dirección de Peter Jampel, un miembro del personal clínico y profesor de terapia musical de la universidad New York University.

En 1985, el conjunto Baltic Street Band nació y Jennie fue una de sus dos cantantes originales. Hoy, la banda ya tiene seis músicos y hasta 11 cantantes, todos clientes de salud mental, además de un personal estable de estudiantes de terapia musical del programa de terapia musical de la universidad de Nueva York. El conjunto ha hecho presentaciones pagadas en hospitales, clínicas de pacientes ambulatorios, restoranes de lujo, festivales, conferencias y otras actividades.

En la Baltic Street Band, Jennie tiene una presencia de escenario activa y dinámica. Casi siempre canta canciones de Broadway y de su amado jazz, expresando que “En mis canciones me gusta usar congas para darle un sabor latino. No sé por qué, pero los asistentes siempre me piden que cante ‘All of Me’. La canción les gusta mucho”.
    
Al hablar con Jennie -que además de tener discapacidades mentales también ha sufrido dolorosos problemas de la espalda, se operó de la rodilla y por doce años tuvo que usar un entablillado cuando casi perdió la mano en su mano derecha a causa de un accidente automovilístico- se hace fácil olvidar es estigma asociado con las discapacidades físicas y mentales.

Declaró firmemente que “No me gusta hablar de mi discapacidad, porque la vida sigue. Hay que enfrentarse a los problemas para tener éxito y eso es lo que estoy haciendo. Tomo mis medicinas, manejo mi carro, tengo mi propio departamento y asisto a varios grupos de apoyo. Soy miembro del Hispanic Consumer Leadership Group del Baltic y recién regresé de la conferencia anual sobre servicios de rehabilitación New York Association of Psychiatric Rehabilitation Services. Sigo esforzándome y ayudando a otros, ese es mi objetivo”.

Al preguntársele por sus planes al futuro, Jenni contesta que “Estoy satisfecha con mi vida. De ¿para dónde voy? Nadie sabe, pero sé que trataré de llegar lo más lejos posible”.