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Entrevista con David Arocho, Director Ejecutivo, Centro de Vida Independiente de Queens


por Leonor Coello, Rehabilitation International, Nueva York, NY

David Arocho tiene impedimentos visuales. Su familia llegó de Puerto Rico a Brooklyn en la década de los 50. Como su padre era obrero industrial, tenía pocas posibilidades de trabajo para los latinos y, según David, vivieron modestamente pero en mejores condiciones que las que tenían en Puerto Rico.

Tras su graduación de la secundaria, David quería enseñar inglés, pero se le dijo que quienes hablaban español no podían enseñar inglés. Al no poder seguir su primera opción, se tituló con una concentración en literatura española y con cursos en educación y filosofía de la Long Island University para después sacar su maestría en la universidad Columbia.

L.C. ¿Cómo empezó a participar en el trabajo en discapacidad?

D.A. Al graduarme, me empecé a interesar en los desafíos que tienen las personas con discapacidades y fue en ese entonces cuando conocí a Eunice Fiorito, una señora que inauguró la primera oficina para personas con discapacidades en la alcaldía de Nueva York, lo que hizo que empezara a tratar de interceder por los derechos de las personas con discapacidades.

En casa, yo era la persona que intercedía por mis padres, que no hablaban inglés, por lo que comencé a traducir y a comunicarme por ellos. Al salir de la universidad, mi hermano y yo fuimos a entrevistarnos a la compañía de teléfonos de Nueva York, pero se disculparon y dijeron que no tenían trabajo para alguien que era ciego. Intercedí por mi hermano y él consiguió trabajo. Cuando estaba en la universidad ayudé a interceder por otros estudiantes, vi que la necesidad estaba allí y así fue como comencé a participar.

L.C. ¿A cuántos latinos con discapacidades de los Centros de Vida Independiente de Queens les da servicios?

D.A. Es difícil de decir. Nos llegan unos 1.200 llamados de información y referencia al mes y no mantenemos datos raciales ni culturales. Diría que ahora damos servicios a unas 300 o 400 personas con discapacidades de origen latino.

Queens tiene una población variada y decididamente esperamos continuar llegando a más latinos con discapacidades. Lo que pasa, especialmente en una familia latina, es que si han tenido problemas los quieren solucionar por su cuenta. Por eso, creo que hay una cantidad de gente que no busca apoyo hasta que es absolutamente necesario. Necesitamos educar a los latinos sobre el estado y otros programas que les pueden dar beneficios. Eso es algo que esperamos hacer más seguido.

L.C. ¿Cómo lo piensa hacer?

D.A. Estoy desarrollando un plan de captación y apoyo. La mayoría de nuestros programas ahora reciben fondos de otorgamientos gubernamentales. Si podemos crear un proyecto específico financiado para llegar a la comunidad latina, no cabe duda que lo haríamos. Tenemos un otorgamiento que esperamos que lo renueven para satisfacer las necesidades de la comunidad asiática de Queens. Hay tantos grupos étnicos en Queens que esperamos poder comunicarnos con la mayor cantidad de personas con discapacidades posible.

L.C. ¿Qué tipo de servicios piden sus clientes latinos?

D.A. El tema que resale es la habitación barata. Esa es una de las áreas mayores y el segundo es el empleo. Las dos están unidas porque si se tiene trabajo y está bien pagado, se puede vivir en Nueva York. Si no se tiene trabajo, las opciones están muy limitadas. Las unidades habitacionales no son adecuadas y la habitación subsidiada es limitada, por lo que hay muchas personas que tienen dificultades para conseguir casa en cualquier parte de la ciudad.

L.C. ¿Hay problemas o barreras que los latinos con discapacidades tienen y otros no?

D.A. Siempre tenemos el problema de la discriminación y el de la pobreza que, desafortunadamente, afecta enormemente a nuestra comunidad latina. En gran medida, los problemas son parecidos a los de las personas con discapacidades sin tener en cuenta de qué grupo étnico se es. La pobreza y la falta de información y recursos es un problema mayor por lo que es donde debemos esforzarnos para hacer que las condiciones sean iguales.

La mayoría de los intercesores creen que las personas con discapacidades tienen la mejor opinión de lo que necesitan. Damos servicios a la comunidad, nuestra base son los clientes y una gran parte de nuestro personal tiene discapacidades. Tenemos un directorio donde el 51 por ciento tiene discapacidades.

L.C. ¿Todos sus clientes tienen discapacidades?

D.A. Por lo general, los clientes los son, pero también damos servicios a las familias de las personas con discapacidades y puede que ellos no las tengan.

L.C. ¿Llegan muchos latinos con discapacidades pidiendo servicios de empleo?

D.A. Por supuesto. Aunque lo habitacional es un tema mayor, debemos entender que la solución real para las personas con discapacidades es darles los medios para que sean independientes. Si no se tiene medios de apoyo, no se será independiente. La mayoría son ancianos y no están en el mercado laboral, pero también tenemos jóvenes. Estamos tratando de llegar a la educación - a las escuelas secundarias y universidades. También es esencial llegar a los jóvenes lo antes posible para que no los atrape el sistema de beneficencia cuando le toman miedo a trabajar porque tienen miedo de perder los beneficios médicos y asistencia gubernamental.

Uno de los desafíos es obtener capacitación y educación adecuada para personas con discapacidades. El mercado laboral actual es extremadamente competitivo y se debe ser competitivo para conseguir trabajo. Deben tener confianza en sí mismos, entender cuáles son sus capacidades y vendérselas a los patrones en el mercado laboral. Desafortunadamente, por lo general las personas con discapacidades no han recibido la educación ni autoestima necesaria. Este es uno de los problemas que queremos atacar en el Queens Independent Center.

L.C. ¿Tiene el Centro de Queens un programa de empleo específico?

D.A. Por ahora no tenemos un programa de trabajo específico, pero ayudamos a la gente que nos llega buscando los recursos que ya existen como el Vocational Education Services for Individuals with Disabilities (Servicio de Educación Vocacional para personas con Discapacidades - VESID). Mandamos a las personas hacia esos recursos y tratamos de ayudarles a entender los que son los sistemas existentes.

L.C. En su experiencia, ¿cuál es el problema común a los que se enfrentan los latinos con discapacidades para encontrar trabajo?

D.A. Hay mucha discriminación en el área laboral. Por lo común, a las personas con discapacidades se les discrimina y nuestra protección, la ley Americans for Disabilities Act, no ha servido para hacer que se cumpla la ley. Los tribunales la han interpretado de tal forma que el 94 por ciento de los casos se deciden en contra de las personas con discapacidades por lo que todavía se necesita eliminar barreras sociales.

Otro problema común es la falta de preparación y la falta de oportunidades: simplemente no hay programas suficientes para hacer que los jóvenes entren al mercado laboral. No se tiene suficientes programas de empleo veraniego para la gente sin discapacidades.

Por ejemplo, cuando trabajaba como consejero de rehabilitación en Harlem, una de las cosas que aprendí fue que a los negros y los latinos generalmente no se les presionaba hacia la educación universitaria. La mayoría de ellos no tenían auspiciadores ni la orientación apropiada. Hay algo de prejuicios y no es el tipo de discriminación del que se puede documentar directamente diciendo "esto existe". Es del tipo de discriminación inadvertida y tan común en nuestro sistema. También trabajé en un proyecto de extensión en Brooklyn por allá por los 80 donde hallamos que a negros ni latinos les estaban dando acceso a los servicios normales que les dan a otros en los servicios de bienestar, rehabilitación y médicos. Por tanto, tenemos que sobrepasar barreras sociales.

L.C. Se oye mucho sobre los otorgamientos asignados específicamente a los grupos minoritarios. ¿Cree que ahora se sigue discriminando a hispanos y negros?

D.A. Por supuesto, creo que hay algunos otorgamientos y programas, pero son muy limitados, pequeños y solamente benefician a algunas poblaciones, ciertas gentes y no es suficiente. Si se miran los datos del censo se verá que los hispanos y negros generalmente tienen situación más pobre que otros grupos. Todavía hay mucho que hacer en nuestras comunidades. Necesitamos más educación para cambiar la creencia que la gente con discapacidades no es capaz y que se debe cuidarlos. Esa actitud existe en la comunidad latina y básicamente es falta de educación.

L.C. Se escucha más que las celebridades latinas donan tanto a los programas de extensión latinos, ¿cuál es su opinión de ello?

D.A. Los programas son muy admirables y producen cambios, pero llegan a muy pocos. Desafortunadamente, no cabe la posibilidad que un otorgamiento pequeño o estrella de cine, por muy generosos puedan satisfacer el tipo de problemas a los que nos enfrentamos.

Se necesita técnicas diferentes. Sabemos que lo que hacemos es poco, pero es un paso importante a pesar que los centros de vida independiente no puedan comunicarse con la cantidad de gente que desearíamos. El financiamiento es muy limitado y esperamos que cambie para mejor pero estos programas son importantes y hacen mucho. Tenemos que tener mucho cuidado para no especular que esa es la respuesta.

Hay dos áreas donde se necesita mejoras: los programas gubernamentales (porque ahora no satisfacen la necesidad) y el sector privado (que debería tomar más responsabilidades). En los años pasados ha habido un positivo movimiento hacia la responsabilidad empresarial, pero el sector privado no ha hecho lo suficiente para resolver los problemas sociales del nacionales.

L.C. ¿Ve usted una tendencia en la situación laboral y de existencia de la población latina? ¿Cree que mejora o empeora?

D.A. Creo que mejora, pero no soy un experto en la demografía de la población latina. De mi experiencia, sí - en mi vida he visto grandes avances en la comunidad latina aquí en nueva York. Ahora se puede ir hasta Albany y hallar muchos latinos trabajando en nuestro gobierno estatal. Al crecer, yo no tuve esos modelos. El progreso no es tan rápido porque los cambios sociales llevan tiempo y dedicación, pero creo que hay mejoras.

L.C. ¿Cree que los nuevos inmigrantes a Estados unidos se enfrentan a los mismos problemas de quienes inmigraron años atrás?

D.A. De muchas maneras, los problemas son los mismos: por ejemplo, los puertorriqueños se enfrentaron a mucha discriminación en la década de los 50, de la misma forma que hoy se enfrentan los salvadoreños y tienen la misma falta de oportunidades. Creo que es más aguda para los inmigrantes nuevos y que tienen más dificultad de crear un grupo de apoyo entre su misma gente en el extranjero.

L.C. ¿Cómo podemos motivar a los latinos con discapacidades para que busquen servicios de empleo?

D.A. hay varias maneras de hacerlo. Pensando en lo que me motivó, fue muy importante el tener modelos a quienes admirar. Fui muy afortunado al poder mirar que mi padre y a mi familia tenían una moral de trabajo exigente. Necesitamos ver esos modelos dentro de la comunidad para poder hablar con ellos porque, como dijera antes, necesitamos acoplarnos a nuestro pequeño clan y no creer que nuestros problemas son problemas que la otra gente nos puede resolver. Podemos hacer más extensión y demostrarles a otros que estamos aquí.

Otra forma, una que no hemos usado eficientemente, son los programas de mentores. Si se tiene éxito y está trabajando con un programa de mentores, se puede ayudar a alguien más. Es una forma excelente para motivar a la gente a alcanzar el éxito.