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En su juventud, Adly Pozas sufrió abusos físicos. Se le hizo difícil pasar por la adolescencia por todas las emociones mezcladas que le pasaban por la cabeza. Se sentía confundida y no podía definir lo que era.
Cuando Adly entró a la adolescencia tuvo una relación con un hombre mayor. Creyó que ya había crecido lo suficientemente crecida para participar en la relación, pero se equivocaba. A fin de cuentas, él terminó la relación y la dejó tan deprimida que creía que iba a morir. Adly nunca creyó que saldría de su depresión y, cuando estaba deprimida, no podía hacer las tareas diarias comunes como bañarse, lavarse los dientes o peinarse.
Después de algún tiempo se puso en contacto con un escritor que le gustaba como escribía. Durante su entrevista informativa, él le dijo que creía que ella se transformaría en una buena escritora y la incentivó a que fuera a la universidad.
En la universidad, Adly tuvo que luchar contra el miedo y la depresión. Tenía un complejo de inferioridad y creía que no era tan inteligente como sus compañeros de estudios. Se gradué en 1985 tras enfrentarse a una cantidad de problemas.
Al empezar a buscar trabajo se vio enfrentada a la discriminación y al rechazo por ser mujer y latina, por lo que decidió volver a la universidad. Se matriculó en la escuela de leyes en la universidad Northwestern. Mientras estudiaba en la universidad, Dalí pudo ahogar sus sentimientos de miedo y depresión con cigarro y trago. Se pudo graduar a pesar que vivió con estos vicios por tres años. A lo largo de sus estudios Dalí recibió el apoyo de una trabajadora social que le aconsejó e incentivó a seguir estudiando.
Adly nuevamente se encontró con el rechazo al comenzar a buscar trabajo. A pesar de tener dos títulos, solamente le ofrecían trabajos insignificantes. Cuando su depresión aumentó, Adly empezó a tener depresiones todas las mañanas y un compañero de trabajo la llevó a un siquiatra que le dio antidepresivos.
Al poco tiempo la medicina dejó de hacer efecto y, tras años de depresión, un doctor le diagnosticó Irregularidad Bipolar.
Ya hace seis años que Adly, gracias a la terapia y los remedios, ha podido avanzar en su vida y sentirse bien en ella. Es decir, ha aprendido a vivir con su discapacidad.
No es fácil, pero si alguien busca una manera la encontrará. Adly Pozas trabaja en Access Living, un centro de vida independiente de Chicago, IL. |