Cada
paso es un hito
por Alma Almanza
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Roberto
Barrera es un inmigrante mexicano de 22 años e hijo único
de una madre campesina soltera. A los seis años estaba viviendo
en México cuando se cayó del techo de su casa, una altura
de dos pisos, y se golpeó la cabeza. A los 15 años le
diagnosticaron epilepsia que, según su doctor, era resultado
de la caída nueve años antes. Como consecuencia de la
epilepsia, Roberto tiene espasmos graves que le han afectado de otras
formas.
María, su madre estaba muy preocupada de su discapacidad. Roberto
generalmente tenía espasmos repentinos y ella tenía
que dejarlo con amigos cuando salía al trabajo. A menudo la
señora Barrera perdía días de trabajo porque
no tenía a nadie que cuidara a Roberto. La situación
se hacía dura tanto para él como para su madre. Afortunadamente,
algo podían controlar sus espasmos con medicamentos. Roberto
decidió seguir en la escuela para obtener su diploma de educación
general (GED), lo que le fue un desafío. Al principio dependió
mucho de su madre, pero tenía que cambiar.
En diciembre del año pasado, Roberto se decidió a buscar
trabajo ya que su madre no ganaba lo suficiente para comprar todo
lo que él necesitaba. Ahora Roberto vive en Greenfield, CA,
que es un pequeñísimo pueblo rural al que le falta una
gran cantidad de servicios y oportunidades de trabajo. El encontrar
trabajo sí que fue un desafío.
Roberto comenzó a buscar trabajo y en poco tiempo lo contrataron
en un restorán como lavador de platos y mesas y sabemos que
su perseverancia le ayudó a lograr esta meta. Sigue en el proceso
de sacar su diploma en educación general y también está
decidido a lograr esta meta. |