logo de proyecto visión, una página bilingüe de la red para Latinos con discapacidad
 English página principalrecursosboletínoportunidadeshistorias de éxitofaq/sobre proyecto visión
Entrevista a Susan Parker, Directora de Política de la Oficina de Políticas sobre Discapacidad y Empleo del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos.

por María Verónica Reina, Arlington, Virginia



“Dándoles las herramientas necesarias, las personas pueden volverse independientes”

 

La fundación de los Estados Unidos se afirmó en ideales que reconocían a las personas como igualmente libres e independientes y con derecho a la vida, la libertad, y la obtención de la felicidad. Sin embargo, este reconocimiento tardó muchos años en alcanzar a las minorías. Específicamente, los derechos de las personas con discapacidad comenzaron a identificarse con fuerza en el país mucho después, a fines de la Segunda Guerra Mundial. Aún luego de 15 años del pasaje de la Ley de Americanos con Discapacidad, las personas con discapacidad en los Estados Unidos siguen encontrando dificultades para establecer su autonomía y autosuficiencia.

 

Pero el compromiso de la nación con la independencia de cada americano, y en particular de los individuos con discapacidad, parece seguir vigente. Un ejemplo de dicho compromiso lo representan los programas de la Oficina de Política sobre Discapacidad y Empleo (ODEP por sus siglas en inglés) del Departamento de Trabajo.

 

En su oficina de la Avenida Constitución en Washington DC, me recibió la directora de Política e Investigación de la ODEP, Susan Parker. La Srta. Parker es una ferviente creyente en la potencialidad intrínseca de cada ser humano. “Dándoles las herramientas necesarias, las personas pueden volverse independientes”, afirma con certeza. Desde los inicios de su carrera profesional trabajando con personas con discapacidades psiquiátricas y del desarrollo, ha sido promotora de medidas innovadoras para el fomento de la vida independiente y en la comunidad. Entre otros cargos prominentes, fue Directora Ejecutiva del Consejo de Discapacidades del Desarrollo de New Hampshire, Comisionada de Salud Mental del Estado de Maine, y Vice-Comisionada de Discapacidad de la Administración de Seguridad Social de los Estados Unidos. En su más reciente rol tiene a cargo numerosas iniciativas que apuntan a disminuir la tasa de desempleo de las personas con discapacidad.

 

La ODEP fue formada hace 5 años para ejercer liderazgo a nivel nacional al desarrollar e influenciar las políticas y prácticas de empleo que afectan a las personas con discapacidad. Esta organización está comandada por un subsecretario que reporta directamente al Departamento de Trabajo. Explica que, “No somos una organización regulatoria o judicial, sino que operamos a través de lo que típicamente se llama estrategia de ‘todos ganan (win-win).’” El hecho de que la ODEP tenga rango de subgabinete señala la importancia que el gobierno le da a esta materia y garantiza la directa interacción con los otros diez subcabinetes del Departamento de Trabajo.

 

Según su directora, las actividades relativas a Política y Trabajo para personas con discapacidad están divididas en cinco diferentes áreas:

1) Política para Adultos, que es responsable por la producción de investigación basada en evidencia a través de todo el país utilizando subvenciones, contratos y acuerdos cooperativos. Su tarea está enfocada en examinar diversos principios y prácticas, entre estas últimas se encuentra el empleo personalizado (customized) para personas que desean trabajar pero que tienen dificultades para encontrar un trabajo adecuado a sus deseos, necesidades y habilidades.

 

2) Política para la Juventud, concentrada en la transición de los estudios al empleo. Sus investigaciones y pruebas piloto han formulado cinco principios guía: experiencias preparatorias con base en la escuela, preparación para una carrera y experiencias de aprendizaje con base en el trabajo, desarrollo de la juventud y liderazgo, actividades de conexión, y envolvimiento familiar y apoyo.

 

3) Política para Empleadores, para habilitar a los empleadores a emplear, retener mejor, y promover a las personas con discapacidad en sus compañías.

 

4) Política de Apoyo al Empleo, dedicada a los servicios, beneficios, políticas, herramientas, y equipamiento que nos permiten ir a trabajar y hacer nuestro trabajo, por ejemplo transporte, vivienda, y accesibilidad, tanto del ambiente físico como de las comunicaciones. Dice, “nuestro trabajo en esta área es promover la ejecución de las políticas ya existentes como la sección 504 del la Ley de Rehabilitación de los EEUU, y la Sección 508, que se refiere a comunicaciones.”

 

5) Investigación, hecha por la ODEP, y contratada a terceras fuentes para validar los resultados.

 

Susan Parker indica que hay varias políticas existentes que protegen los derechos laborales de las personas con discapacidad:

 

1. La Ley de Americanos con Discapacidad, Título 1 (que requiere que los empleadores con más de 15 empleados proporcionen igualdad de oportunidades a los individuos discapacitados que reúnan las condiciones para que se beneficien de la amplia gama de oportunidades laborales a disposición de los demás), y Título 2 (que requiere que los gobiernos locales y estatales den a las personas discapacitadas igualdad de oportunidades para beneficiarse de todos sus programas, servicios y actividades).

 

2. La Ley de Rehabilitación, Secciones 501 (que requiere acción afirmativa y que los organismos federales del poder ejecutivo no discriminen en el empleo), 503 (que requiere acción afirmativa y prohíbe que los contratistas y subcontratistas del gobierno federal con contratos de más de $10,000 discriminen en el empleo), y 504 (que dice que en los Estados Unidos, ninguna persona discapacitada, que reúna las condiciones correspondientes, debe ser excluida, no se le deben negar las prestaciones, ni debe ser discriminada en contra por ningún programa o actividad que ya reciba ayuda financiera federal o que sea administrado por un organismo del poder ejecutivo o por el Servicio Postal de los Estados Unidos).

 

3. La Ley de Inversión en la Mano de Obra (WIA por sus siglas en inglés), Sección 188 (que prohíbe la discriminación en programas financiados en virtud de la WIA).

 

4. La Ley de Asistencia a los Veteranos de Vietnam (Código de los Estados Unidos 38 USC 4212, que prohíbe la discriminación y requiere por parte del empleador acciones afirmativas para los veteranos de guerra).

 

5. La Ley de Reforma del Servicio Civil (sólo válida para empleados federales).

 

Otras políticas importantes son: la Ley de Barreras Arquitectónicas, las Enmiendas a la Ley de la Vivienda Justa, la Ley Educativa de Individuos Discapacitados, y la Ley de Telecomunicaciones.

 

A pesar de estas políticas, la tasa de empleo de personas con discapacidad sigue siendo baja. Sin embargo, la Srta. Parker nos aclara que aproximadamente el 56% de personas con discapacidad entre los 16-64 años están empleadas,* cifra que supera la creencia popular o anteriores informes de diversas fuentes. Sin embargo, la situación de empleo de las personas con discapacidad dista de ser ideal.

 

“Hay varios factores que bloquean un mayor acceso al trabajo y puedes encontrar muchos estudios y actividades de la ODEP al respecto. Uno de ellos, que menciono a modo de ejemplo y ni siquiera es el más importante, se refiere al temor del empleador a quedar sujeto a juicio por parte de un empleado con discapacidad,” dice Parker. “Por falta de información, algunos empleadores temen que la persona con discapacidad al trabajar pueda herirse o aumentar su discapacidad y con ello, responsabilizarlo. En la ODEP, asesoramos gratuitamente a los empleadores para informarlos y prevenir temores infundados.”

 

Apunta que, “La falta de oferta de un seguro de salud conveniente que venga con la oferta de trabajo es otro factor muy conocido,” pero paralelamente nos recuerda que los temores de las mismas personas con discapacidad y la “suave intolerancia de las bajas expectativas (soft bigotry of low expectations),” constituyen a veces elementos internos que nos alejan del empleo. Ciertamente, pues si bien sabemos que con nuestra sola voluntad no basta, también sabemos que sin ella no podemos dar el primer paso, sin ella no tendremos nada. Necesitamos una voluntad firme y convencida, como la de los primeros padres, para entender que podemos ser libres e independientes y para actualizar nuestros derechos al trabajo, a una vida digna, y a la felicidad.

 

* Census 2000 Summary File #3 (March 2003)

formato para imprimir