Lo negativo de ser persona educada con discapacidades: experiencias personales
por Sarah Vázquez, Newark, NJ
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La educación ha sido una de las fuerzas más poderosas en mi vida. Ha sido parte de mi vida desde que me acuerdo. Mi primer maestra, mi madre, siempre me incentivó a soñar desde una temprana edad. Mi madre, tal como cualquier madre, siempre me ayudó a creer que podía hacer de todo si me aplicaba a ello. Siendo niña soñaba con ser muchas cosas y mi pensar siempre cambiaba mensualmente sobre "lo que deseo ser cuando crezca", tal como lo hace cualquier niño. A pesar de ello, siempre tuve una aspiración que nunca cambió. Siempre quise ir a la universidad. Mi madre siempre me inculcó constantemente la importancia de la educación. Desde su punto de vista, la educación es importante porque es una herramienta esencial para progresar en la vida. La recuerdo diciéndoles en español a mis tres hermanos y a mí que la educación es la clave para conseguir un "buen" trabajo.
El objetivo es la universidad
Mantuve en mente el consejo de mi madre. Sin embargo, la universidad significaba para mí mucho más que una vía hacia conseguir un trabajo "bueno". Para mí, la universidad significaba un elemento de prestigio y respeto. Por tanto, tras graduarme de la escuela secundaria, donde me pusieron en la escuela normal con los estudiantes sin discapacidades, pasé a la universidad local. Hice una concentración en Artes Liberales y me gradué con honores. Luego pasé a la universidad de Rutgers y obtuve un bachillerato en sicología e inglés.
Mi discapacidad nunca fue un factor en mi sueño de ser una persona educada en la universidad. El mero hecho que tenga parálisis cerebral no computaba en el calendario de hacer que mi sueño fuera realidad. Creía que iba bien. Tendría educación universitaria y me respetarían. Aún así, para otra gente, mi única realidad era la parálisis cerebral. A pesar que cumplí con mis metas de ir a la universidad me seguían catalogando negativamente por mi discapacidad. Si, siempre me miraban más de una vez en los pasillos de la universidad.
A mi caminar lo describo sencillamente. Mi pié izquierdo gira hacia el interior si como siempre quisiera hacerse amigo de mi pié derecho. Por otra parte, mi pié derecho nunca está interesado en hacer amistad con el izquierdo y sigue recto adelante. Mi pié derecho nunca se gira al interior. Me he tropezado y caído gracias a que mi pié izquierdo y el derecho no desean ser amigos. Por tanto, entiendo sinceramente cuando la gente se queda mirándome fijo.
Definiendo incidentes de discriminación
En contraposición, no entiendo lo que se hizo discriminación obvia en mi primer año universitario. Fui víctima de un incidente que me hizo creer que a las personas con discapacidades se les asigna un estigma en la educación superior. Como cortesía a mis profesores, les informaba de mi discapacidad y contestaba cualquier pregunta que me hicieran con respecto a ella. Generalmente, mis profesores lo aceptaban y deseaban ayudarme en todo lo que pudieran; por supuesto, dentro de lo razonable.
A pesar de ello, una de mis profesoras de inglés ni me dio la bienvenida ni recibió bien. Tras explicarle que tenía parálisis cerebral, me contestó que ella no podía entender mi forma de hablar. Por tanto, dijo que "asentiría" con la cabeza y escucharía al siguiente estudiante cada vez que yo tratara de hablar en clase. Entendiendo que mi enunciación no es tan difícil de entender, le pregunté por qué no me pedía que repitiese lo dicho al comentar en una conferencia. Trató de explicar que no podía pedirme que repitiera porque llevaría mucho tiempo y perdería el hilo de la clase. Tengo que decir que la reacción de la profesora me asombró. Hasta pensé salirme de su clase. Muy tempranamente en mi vida académica había aprendido a ser una activista de mi propia causa. Es más, le expliqué a mi profesora que no esperaba que se me diera ningún trato especial; pero que quería que me diese el mismo nivel de respeto que ella le daba a los otros estudiantes. Desde ese día en adelante, ella entendió cada una de las palabras que yo decía.
Siempre recuerdo este acontecimiento especial en mi vida. Me definió al darme cuenta que, a pesar del hecho que había logrado mis objetivos de llegar a la universidad, se me seguía estigmatizando por mi discapacidad.
Universidades y diversidad – una relación que sigue desarrollándose
Estudiaba en la universidad Rutgers, a la que se conoce como una de las mejores universidades del estado de Nueva Jersey y a la que se reconoce por su diversidad. Como la idea que las personas con discapacidades no deberían ser parte de un sistema de educación superior está generalizada y que si esa persona está en la universidad se le debería ver, mas no escuchar, me hizo preguntarme qué tanto aceptamos la diversidad. He visto cómo hay gente que ha levantado las cejas al saber que yo había estudiado en Rutgers. Me atrevo a decir que las personas con discapacidades tienen un quehacer en las funciones educadas e intelectuales que tanto promueve nuestro país. A pesar de ello, en las mentes de la gente aún no se puede igualar la situación de estudioso con título universitario con la del graduado universitario con discapacidades.
También encontré más síntomas de esta idea equivocada cuando buscaba trabajo al finalizar la universidad. Los posibles contratistas miraban mi hoja de vida y me preguntaban con un tono dubitativo si "era verdad" que había ido a la universidad Rutgers. Al menos, así lo sentí. A fin de cuentas, el gobierno me contrató a tiempo completo; pero me hallé con una cantidad de gente que me estigmatizaba y discriminaba en la universidad y el trabajo.
Nuestros mejores defensores
No estoy segura si soy la única persona con un título universitario que tiene discapacidades y se ha enfrentado con este tipo de estigmatización. Acabo de obtener un bachillerato, pero hay personas con discapacidades a quienes se ha identificado con mayores grados de vergüenza y no se les respeta tanto como a sus contrapartidas. Solamente existe una solución a esta negativa y es que más personas que tienen discapacidades y potencialidades para ir a la universidad lo hagan y se hagan ver y escuchar tanto literal como figurativamente. El mejor defensor que alguein tiene es uno o una misma.
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