El presupuesto militar afecta a los servicios para las personas con discapacidades
por Aura Hernández, Oklahoma City, OK
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El ejecutivo presente intenta disminuir el financiamiento para los programas sociales en las áreas de educación, medio ambiente, vivienda y salud (especialmente el Medicare y Medicaid), en miles de millones de dólares. Al parecer, los dineros separados para mantener los programas médicos de la ancianidad, los pobres y la población con discapacidades los dirigirán a financiar otras cosas. El gobierno federal está disminuyendo su presupuesto en áreas que no corresponden a la seguridad nacional para aumentar el presupuesto militar. Estados Unidos está gastando unos $10 mil millones al mes en las guerras de Irak y Afganistán. Se calcula que la guerra costará más de $94 mil millones en el año 2006.
Según el instituto de investigaciones de la paz International Peace Research Institute, el presupuesto de guerra de Estados Unidos costará más que los presupuestos de defensa de las 32 naciones más desarrolladas del mundo sumados. La justificación para gastar tales cantidades de dinero en guerras es la seguridad nacional y para proteger a los Estados Unidos de los terroristas y déspotas que puedan usar armas de destrucción masiva en contra de nosotros. Desgraciadamente, esto saca dineros de los ya malamente financiados programas de beneficios para la gente de Estados Unidos que necesitan asistencia urgente, como la población con discapacidades. Están planificando recortes adicionales en educación vocacional, justicia y transporte público.
Mucha gente en el país, incluyendo los latinos, no tienen seguro médico. Hay investigaciones que indican que los latinos son el grupo que recibe la menor cantidad de asistencia del gobierno en cuanto a servicios sociales y médicos. Desgraciadamente, en el presupuesto más reciente se incluyen miles de millones de dólares en disminuciones a los programas Medicare y Medicaid. También se pide reducciones en el financiamiento de las oficinas que ven por la salud de los latinos en Estados Unidos, donde se incluye la Oficina de Salud de Minorías y los programas relacionados con la prevención y cura de enfermedades que afectan desproporcionadamente a los latinos, como la diabetes y enfermedades al corazón.
Adicionalmente, se planifica recortar los programas que dan asistencia alimenticia a la ancianidad, a la gente de bajos ingresos, a las mujeres embarazadas y a los bebés. Por tanto, lo posible es que la tasa de mortalidad y la tasa de personas que sufrirán discapacidades a causa de la mala alimentación acrecentará en los años venideros. Así, muchos de nosotros nos vemos afectados por los miles de millones de dólares que se desvían hacia el ministerio de defensa. Debemos organizarnos ya para salvar a estos programas sociales críticos.
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