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La diaria lucha de una persona con discapacidades del aprendizaje

por Ismael Núñez



Debo aceptar que en un comienzo esto es algo de lo que no deseaba escribir. Pero mi editora en Proyecto Visión expresó que "Sería bueno compartirlo. Tienes que escribir tu historia y la única persona que lo puede hacer eres tú". La editora añadió que "El compartir tu historia puede ayudar a otros". Así me di cuenta que tras años de esfuerzos y de sobrepasar varios obstáculos, decidí que sí podría servir.

Recuerdo lo que hace un par de años mi consejero profesional y hermano mayor en la universidad Mario Morales me dijo cuando entré a la universidad City University: "Cuando te gradúes de la universidad te enfrentarás al desafío y al mundo real". ¡Cuán correcto estaba! Siendo estudiante en el Hunter College en la Ciudad de Nueva York, me enfrenté diariamente a la lucha de ser estudiante con discapacidades del aprendizaje.

Obstáculos mayores en la universidad
Lo que realmente atrasó mi graduación fueron los requisitos de distribución en matemáticas y ciencias que tenía que pasar para graduarme, cursos que me eran difíciles desde que estaba en la primaria. Recuerdo que tuve que tomar un curso de geología que incluía práctica. En el papel parecía ser fácil; pero, en realidad, me resultó difícil. Como había tenido este problema desde que estaba en primaria, me había acostumbrado a que no me gustara o a odiarlos. La verdad es que esta fue una de las razones para transferirme de una universidad a la otra.

Antes de ir a Hunter College, estudiaba en la justicia criminal en la universidad John Jay College of Criminal Justice. Hoy en día la City University tiene reglamentos que dicen que si un estudiante tiene sesenta créditos o más, tiene que pasar por lo menos tres exámenes de la regencia y la ciudad en matemáticas, inglés y comprensión de lectura. En algún momento pasé el examen de lectura, el de inglés lo fallé por un punto y no estoy seguro del de matemáticas; pero de lo que recuerdo, también fallé por un par de puntos.

Cuando eso pasó, fui a entrevistarme con la persona encargada de los estudiantes con discapacidades de la institución y con el Decano Estudiantil. No ayudaron para nada. Su actitud fue la de "Oye, fallaste, se dañó la mercadería, qué me importa". Al botarme así, me dejó en tremendo problema. Me echaron de la universidad en 1990. Tuve grandes problemas para encontrar trabajo y debo haber llorado por todo un año.

La participación en grupos de derechos puertorriqueños
Lo que me mantuvo en la cordura fue el que comencé a participar en una organización llamada Congreso Nacional de Derechos Puertorriqueños (National Congress of Puerto Rican Rights).

Se trataba de una organización de derechos cívicos dedicada a temas que afectaban a los puertorriqueños y otros latinoamericanos que vivían aquí en Estados Unidos. En ese entonces fui parte del Comité de Recepción de una conferencia hecha en la ciudad de Nueva York en mayo de 1991. Trabajé mucho y la pasé bien. Me mantuvo ocupado y alejado de los problemas que estaba teniendo para encontrar trabajo.

Las agencias y organizaciones me daban respuestas negativas
Lo que realmente me hería mucho era que cuando me ponía en comunicación con organizaciones que ayudan a las personas con discapacidades, ellas no podían hacer nada por mí... A veces me preguntaba si eran nada más que organizaciones ficticias.

En ese año de 1990, me comuniqué con la Oficina del Alcalde para las Discapacidades para pedirles un formulario para postular a trabajo. Albricias: llegó, la llené y la mandé. Las malas noticias fueron que al llegar el día de mi entrevista, fui; pero nunca recibí una llamada telefónica ni una carta ni nada.

Llamé a la oficina y a la persona que ayudó a organizar la entrevista. Aquella me indicó que se habían congelado algunas de las posiciones en la ciudad. Fue cuando me pregunté qué pasaría luego. Nunca recibí respuesta y hasta hoy espero una llamada.

La otra agencia que llamé fue "Just One Break" (Una Oportunidad Solamente). Ya ni sé por qué a veces me puse en contacto con esta agencia... puede que sea ante mi desesperación. Por allá por 1990-91, llamé a la agencia para que me ayudaran. ¡No hicieron nada! La mujer con la que hablé se portó grosera. Nunca olvidaré lo que me dijo la mujer que tenía la tarea de ayudarme en una de las últimas veces que llamé. Declaró –"Oiga, debe parar de llamarme, usted no está calificado para hacer nada". Años después, en una situación desesperada, le pedí a la agencia que me ayudara nuevamente. Hasta hoy no me han dado ninguna ayuda real.

Ricardo Méndez, que trabaja en el Staler Center, me dijo "Otros que están aquí en el centro han ido allá les ha pasado lo mismo y por eso ya no vamos allá". He ido a otros lugares para pedir ayuda, como por ejemplo a una agencia de trabajo temporal llamada Good Temps. Lamentablemente, el resultado fue el mismo. Me pidieron que tomara un examen para algo en servicios al cliente. Me dijeron que tenía que tomar el examen nuevamente – y me pregunto cuál es el propósito del examen. Me llamaron tras haberles llamado por cuatro meses, pero ya nunca más me llamaron.

Estaba llegando al punto de creer que una persona con discapacidades de aprendizaje no debería depender de las agencias. Hablan y hablan y uno se pregunta si realmente son tan buenos como dicen que son. ¿Tienen contactos con las empresas Fortune 500? 

Algo que me gustaría hacer aparte de soñar con tener trabajo es andar en auto más seguido. No tengo carro y nunca he tenido uno. Me gustaría hacerlo un día. No le atrevería a pedirla a mi familia a que lo hiciera porque me dirían que no. ¡Cómo va uno a conseguir la experiencia si no le dan la oportunidad!

Oportunidades a contrata para escribir
Ahora estoy escribiendo a contrata para el boletín de Proyecto Visión, que da información para y sobre latinoamericanos con discapacidades. Es un montón de trabajo, pero lo que me gusta es que me mantiene ocupado. Antes escribía para el periódico Harlem Times. Me publicaron, hice contactos con alguna gente, pero la cosa es que no me pagaban. Ahí llegó la suerte, hay un periódico que acaba de comenzar con el nombre de Tiempo Newspaper. No les he dicho que tengo discapacidades de aprendizaje. A mi editor y mi gerente les ha gustado mi trabajo, lo han editado, les gusto y me han dicho –"Queremos verle crecer con nosotros". Hace poco me mandaron mi primer pago. ¡Eso sí estuvo bien!

La participación en grupos culturales y cívicos
Aparte de escribir para estas publicaciones quiero mantenerme ocupado haciendo activismo sobre causas sociales y políticas. Soy miembro de la sociedad de historia East Harlem Historical Society y de la liga de béisbol East Harlem Little League donde estoy a cargo de los puntajes. Durante los cinco años pasados me he mantenido activo en dos organizaciones de las que estoy orgulloso. Soy miembro de Pro-Libertad, una organización que intercede por la libertad de los presos políticos puertorriqueños y de la Brigada Venceremos, que organiza grupos que viajan a Cuba todos los veranos. He tenido el honor de viajar allá dos veces y es una gran experiencia. Estas son las actividades que me mantienen en pié.

Cada día mantengo mi cabeza en alto. Mi madre y consejera siempre me dice -"Ya llegará, diviértete". También me gustan los libros, los DVD y vídeos y soy un fanático del béisbol. Si tuviera dinero me compraría un automóvil e iría a lugares históricos y museos.  Hace algún tiempo Mario me dijo –"No dejes de comprar libros ni DVD porque eso te mantiene relajado y participando". Ahora que estoy escribiendo para estas dos publicaciones me hace sentirme bien. Algo que me gustaría hacer es escribir un libro. Lo que una persona con discapacidades del aprendizaje no debe hacer es dejar las cosas para el día siguiente. No ayuda.
 
Consejo para cerrar
Al mismo tiempo no escuches lo que a veces dice otra gente. Recuerdo a dos amigos de la universidad que se enojaron conmigo porque no trabajaba y solamente me dedicaba en el periodismo. Uno de ellos me dijo una vez que "Estaba viviendo una fantasía". Tras hablar con otros, decidí no escuchar a mis dos amigos.

Como personas con discapacidades del aprendizaje, no solamente nos debemos respetar mutuamente, sino ser positivos. Me estoy dando cuenta de eso ahora que estoy aprendiendo a bailar salsa. No es fácil, pero es una buena forma de distraerse. Para terminar, hay un dicho del jugador del salón de la fama de béisbol, Satchel Paige, que jugó por muchos años en las Negro Leagues y que siguió lanzando y jugando hasta pasados los 50 años. Este dicho toma sentido entre las personas con discapacidades de aprendizaje y otras personas con discapacidades físicas de todos lados: "Nunca miren al pasado".

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