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Las fuerzas armadas están pensando cómo usar a la población con discapacidades como posibles soldados

por Joe Olvera, El Paso, TX



¿Se debería aceptar que las personas con discapacidades sirvan en las fuerzas armadas de Estados Unidos? Emmanuel Arzate piensa que sí, pero como tiene distrofia muscular, no se le dio la oportunidad para ingresar al entrenamiento de oficiales de reserva Junior Reserve Officer’s Training Corps (JROTC) de la escuela secundaria Thomas Jefferson High School de El Paso, Texas. Resuelto en su deseo de ingresar, el Sr. Arzate entró en conflicto con el distrito escolar, desafiando la creencia que los jóvenes con discapacidades no pueden participar en las actividades diarias.

El Sr. Arzate expresó que "Puede que no me dejen entrar, pero lucharé hasta que acepten a otros estudiantes con discapacidades. No es justo que no me dejen entrar solamente como resultado de mi discapacidad. Creo que solamente se trata que las personas sin discapacidades no entienden realmente lo que hay dentro de mí y de otra gente como yo".

Sin embargo, el Sr. Arzate, que ha estado dando esta batalla desde septiembre, ya puede cantar victoria. Los funcionarios del distrito escolar independiente El Paso Independent School District dieron paso atrás y le dieron la oportunidad de unirse al escuadrón, pero con condiciones. El puede vestir el uniforme, recibir promociones y ganar premios, pero nunca podrá llegar a ser un cadete en regla.

Aunque el Sr. Arzate sabe que no puede hacer  lo que los otros cadetes hacen, también sabe que lo puede hacer casi todo. "Desde mi silla de ruedas he practicado todos los movimientos que se les pide a los reclutas. Puedo hacer giros a la izquierda, a la derecha y media vuelta. Puedo hacer flexiones de estómago. Hasta ahora he vendido dos cajas de dulces para reunir fondos y he reclutado a un joven".

Gracias al reclutamiento del joven, Arzate espera ganarse un galón militar. También sabe de otro estudiante con discapacidades de la escuela media Henderson Middle que quiere ingresar a la Fuerza Aérea de EE.UU. El joven Arzate espera que con esta victoria en su batalla para ingresar al JROTC, el otro niño no tendrá tantos problemas para llegar a ser cadete.

Los reglamentos permiten alguna flexibilidad
Los reglamentos de la National JROTC denotan que los distritos escolares tienen, por separado, la discreción para hacer decisiones según la habilidad física de los estudiantes. A pesar de ello, si se les acepta en el programa, la escuela tiene que proveer el equipo de adaptación o de instrucción sin costos para el gobierno. Los funcionarios escolares deben asegurar asimismo que los estudiantes no interrumpan el programa de estudios de JROTC.

A pesar que el joven Arzate ganó esta batalla, le quedan cuatro años de escuela. ¿Tratará de ingresar al ejército tras su graduación? Dice que no ha decidido su futuro a tan largo plazo, pero que conoce otros estudiantes con discapacidades que desean ingresar al ejército. Para él y para otros posibles reclutas puede que no sea tan difícil como parece.

"Los tiempos están cambiando"
Con los nuevos reglamentos, el ejército estadounidense ha anunciado esfuerzos mejorados para mantener a los soldados lesionados o con discapacidades en ejercicio activo. Aunque no existe una política clara, entre las altas fuentes del poder se empieza a considerar seriamente el permitirle a los soldados con discapacidades que se mantengan en el ejército

El primero de diciembre de 2004, un artículo en el periódico Washington Post la articulista Anne Hull cita al presidente George W. Bush diciéndole a los soldados en el hospital militar Walter Reed Army Hospital: "Al mencionar el retiro forzado, estamos hablando de otra era y de otro ejército. Esta es una nueva era y este es un ejército nuevo. Hoy, si los miembros heridos desean seguir en uniforme y pueden hacer el trabajo, el ejército trata de ayudarles".

La Sra. Hull escribió que los comandantes militares "citan los avances en la tecnología médica" como la razón más importante de esta manera de pensar. Las mejores prótesis les permiten a algunos heridos a retomar su capacidad física y seguir enrolados. Otros dicen que se trata de las ideas cambiantes de la sociedad son las que están influenciando los cambios de actitudes en los militares.

Hasta los soldados activos hayan que se hace más fácil mantenerse enrolados si así escogen. El capitán David Rozelle, de 31 años, perdió un pié y parte de su pierna en Irak al estallar una mina antitanque. En años anteriores, al Sr. Rozelle lo habrían felicitado por su valentía y dado baja médica. Ya no es así.

El Sr. Rozelle pasó nueve meses aprendiendo a usar su pierna prostética de US$7000. Nadó, levantó pesas, montó en bicicletas de montaña y se acostumbró a correr con ella. Tras un entrenamiento riguroso, pasó las pruebas de destreza física obligatorias del ejército y le declararon apto para sus tareas. Ahora está propuesto para regresar a Irak para el año próximo como comandante de las tropas del 3ero de caballería blindada.

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