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Ya cercano a las elecciones presidenciales de 2004 parecía ser que comercial por medio era un anuncio político para educar y persuadir a votantes. A pesar de la saturación propagandística, muchos ciudadanos aparentemente sintieron apatía hacia el proceso electoral. Este sentimiento es especialmente evidente entre los latinos y contingente de otras comunidades de baja representación, incluso los con discapacidades. Para los sordos y con dificultades auditivas, el acceso a información política es muy limitada y generalmente les dificulta participar en el proceso político.
En parte, la apatía política se basa en la falta de comprensión de la información política y de la jerga legal que se presenta al público. Los panfletos de información que intentan explicar las proposiciones a los votantes no solamente son difíciles tanto para los que hablan inglés como primer idioma, sino que mucho más para quienes aprenden inglés. Los materiales de las campañas generalmente están en lenguaje que está por sobre los niveles de comprensión del votante medio. El dilema para los latinos sordos y con dificultades auditivas es mayor. Pocas veces tienen acceso a información política en su idioma preferido.
Según los representantes del estado para los sordos y con dificultades auditivas de Sacramento, en Estados Unidos, el 2% de la población es sorda o casi sorda. Al hacer una investigación, no se halló estadísticas de cuántos sordos o casi sordos de ascendencia latina hay. Desafortunadamente, si se hace difícil encontrar estadísticas sobre latinos sordos y casi sordos, probablemente son pocos los fondos que van a los programas que les ayudan o interceden por ellos. Probablemente no hay representantes en los colegios electorales que intercedan a favor de los temas del latino sordo. En otras palabras, los latinos sordos y con impedimentos auditivos tienen poco poder político y, consecuentemente, tienen representación baja en temas que incluyen la educación y accesibilidad a los servicios.
Información en nuestro idioma
Armando Muñoz, un latino sordo dijo "¿Qué pasa con los que no pueden ni hablar ni oír? ¿Aquellos para los que el inglés es su tercer idioma porque sus primeros son el Idioma de Signos Estadounidense (ASL) y el español? Aún somos votantes y ciudadanos. ¡Queremos participar y que nuestro voto cuente!" Armando y su hermano Horacio viven cerca de San Francisco en California y se esforzaron este año para conseguir información en su ASL nativo. Con el correr de los años, esta dificultad les ha hecho virtualmente imposible que se inscriban para votar. No se les ha hecho posible el mantenerse informados, y por tanto no pueden votar. De los siete latinos recientemente entrevistados sobre inscripción electoral para este artículo, ninguno estaba inscrito para votar.
Bajo la ley Americans with Disabilities Act (ADA-Estadounidenses con Discapacidades), una persona con discapacidades puede pedir que se le den adaptaciones razonables para obtener acceso a la información que tiene el público. La realidad es que los que dan información al público en general raramente dan servicios a las personas con dificultades auditivas. Este caso afecta especialmente a los latinos sordos y casi sordos porque ni el inglés ni el español son su primer idioma. Por lo común, el ASL es un segundo o tercer idioma para los latinos que aprenden lenguaje de sordos en sus países de origen.
Muchos latinos sordos y casi sordos viven en proceso de aprendizaje constante. Sus niveles de lectura dependen de su base académica. Los hermanos Muñoz y otros latinos con discapacidades que entrevisté y que vivieron en el extranjero creen que en este país hay un potencial limitado de éxito.
De cómo el acceso a la información afecta a los latinos sordos en el mercado laboral
A pesar del hecho que hay una creciente cantidad de programas académicos superiores y de empleo que ayudan a preparar gente sorda o casi sorda, muchos latinos sordos no se dan cuenta que los servicios existen o están disponibles.
Algunos latinos sordos o casi sordos se enfrentan al desafío de encontrar trabajo porque no tienen experiencia laboral. Para hacerlo peor, hay pocos establecimientos de capacitación que pueden adaptarse a participantes sordos o con dificultades auditivas.
Los jóvenes latinos sordos o casi sordos desean lograr autosuficiencia e independencia económica. Desean que se les trate con respeto y dignidad como a cualquier otro. Se les hace difícil competir por trabajos con otras personas de otros grupos que han tenido acceso a información, fondos y recursos, lo que es especialmente verdadero cuando hay poca disponibilidad de trabajo en una economía insuficiente.
La independencia económica se logra ante la oportunidad de acceso a recursos y programas académicos. A la población sorda y casi sorda se le debería dar autosuficiencia para ganar acceso político o representación sobre temas que afectan a sus comunidades.
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