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No somos un lastre

por Concha Delgado Gaitán, El Cerrito, CA

foto de Latinos con discapacidades participan en el desfile Cinco de mayo
Latinos con discapacidades participan en el desfile Cinco de mayo en Fruitvale, CA


Haciendo llegar la voz sobre los derechos de la discapacidad a la comunidad latina a veces significa hacer un espectáculo de ello. En una tibia mañana dominguera de mayo, un grupo de latinos lleva pancartas en español que abogan por las personas con discapacidades. Este grupo demuestra una fuerte presencia en la parada del cinco de mayo en el distrito de Fruitvale en Oakland, California. Un padre empuja la silla de ruedas de su hijo y un marido ayuda a su esposa mientras otros latinos con discapacidades marchan en la parada. Veinte personas sin discapacidades se unen a ella marchando lentamente y gritando con fuerza "Queremos derechos para las personas con discapacidades". Algunos llevan pancartas por sobre su cabeza para que quienes están en la ruta las vean. Una de las pancartas dice "No soy el problema. Apoye el programa de cuidado en casa".

A veces, los latinos repiten las actitudes que aíslan a las personas con discapacidades. Parte del aislamiento que sufren muchos latinos es porque las familias mantener sus problemas en primado y prefieren mantener a   la persona con discapacidades protegida y encerrada en casa. Las actitudes hacia la discapacidad se crean parcialmente por la vergüenza no hacia el familiar, sino que hacia la familia en su imposibilidad de ofrecer lo que la persona con discapacidades necesita, lo que hace que aquella se vea como "carga" o lastre.

Para cambiar las actitudes de los latinos hacia la discapacidad, los proveedores de servicios deben resolver los problemas de la comunidad tanto como se hace en el distrito de Fruitvale. Los adultos y jóvenes dan gracias a agencias como el Spanish-Speaking Council, el centro Fruitvale Center for Independent Living (CIL) y la fundación Spanish-Speaking Citizen's Foundation por ofrecer recursos que mejoran sus vidas.

Hablando por altavoz a lo largo de la ruta, Leticia Escalera, directora del CIL de Fruitvale, va dando carácter al animado contingente de con discapacidades de la parada. Ella cree que el objetivo de la propaganda sobre la discapacidad es darle a la gente con discapacidades las mismas oportunidades que a las personas sin discapacidades. Por ejemplo, el que el joven Saúl Sánchez tenga una silla de ruedas para ir a la escuela como cualquier otro niño.

Desde que la discapacidad de su hijo se presentara, los padres de Saúl Sánchez, de cinco años, lo acarreaban en brazos. Al no tener dinero para comprar una silla de ruedas, los padres hicieron lo mejor que podían para resolver la situación sin saber que estaban calificados para recibir una silla de ruedas por medio de CIL. Los padres de Saúl creían que su discapacidad no dejaría que fuera a la escuela y no fue hasta que un pariente suyo les contó sobre los servicios que ofrecía el consejo Spanish Speaking Council que se pusieron en contacto con CIL. Ahora la familia Sánchez tiene una silla de ruedas para que Saúl comience la escuela. La historia de esta familia ilustra las fallas que hay en la comunicación cuando se trata de informar a las familias sobre sus derechos. Doña Leticia explica que "Cuando estas familias llegan a CIL, es la primera vez que se dan cuenta de los servicios que les están disponibles".

Lo que motiva a doña Leticia es su experiencia personal y cuenta,

"Al final de su vida, mi madre estaba ciega y no podía caminar. Tuve que abandonar la escuela por un par de años y ayudarle con su trajín personal diario. No teníamos dinero para una silla de ruedas y un familiar nos prestó una, que pasamos a buscar el día antes que ella muriera. Esto me hizo darme cuenta de la necesidad de educar más sobre discapacidades a la comunidad latina y a ayudarles a hallar recursos que les ayuden a hacer que su vida sea más integral".

Algunas pancartas de la parada promovían un segundo propósito educativo del día, la necesidad de hacerse ciudadanos y votar. Las pancartas anunciaban "Vote por los derechos de la discapacidad" y "Apoye los programas para el cuidado en el hogar", promoviendo así la participación cívica. Jovita Soliz, directora de la fundación Spanish-Speaking Citizen Foundation, llevaba una pancarta que decía "Háganse Ciudadanos". La Foundation ofrece clases de ciudadanía en español.

La Foundation ofrece clases de ciudadanía en español. Desde hace cinco años, cuando CIL comenzó a compartir espacio con la Foundation, la cantidad de latinos que se hizo ciudadanos aumentó de 3 en 1999 a 20 en 2003. Cuando la gente llega a CIL,   Leticia les dice que hacerse ciudadanos abre las puertas a su participación en sus comunidades. Aunque los latinos no necesitan ser ciudadanos para recibir servicios de CIL, se les recuerda que al ser ciudadanos tienen más oportunidades de defenderse por sí solos.

El grupo de latinos con discapacidades pasa por la ruta de la parada lentamente, pero no se trata de su falta de fuerzas. Declaran abiertamente que las personas con discapacidades sí importan. Los fuertes aplausos del público demuestra respeto y reverencia.

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