La dignidad del trabajo y un empresario que la valora
Por
Concha Delgado-Gaitán
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¿Qué necesita hacer alguien con discapacidades para ser un trabajador productivo? Casi el 72% de las personas con discapacidades que desean trabajar se enfrentan constantemente a la cesantía y a la baja utilización. (DisabilityWorld, Nov-Dic 2003) Esto se debe a que, principalmente, los empresarios no cuentan con adaptaciones para los empleados con discapacidades. La ley Americans with Disabilities Act (Estadounidenses con Discapacidades - ADA), la ley federal exige que los empresarios que tengan más de 15 empleados tienen que contratar a personas con discapacidades. Además, California tiene una ley estatal que exige que las empresas con más de cinco empleados tienen que contratar y dar adaptaciones a personas con discapacidades. Pero, ¿cuán real es la posibilidad de trabajo entre las personas con discapacidades y en especial los latinos? Para dos latinas que viven en el Area de la Bahía de San Francisco, el Centro para la Vida Independiente (CIL) fue el primer contratista que les permitió maximizar sus destrezas y capacitación. Consiguieron trabajo estable gracias a las adaptaciones que CIL hizo en el lugar de trabajo.
Desde 1972, la misión esencial de CIL ha sido interceder, capacitar y asistir a las personas con discapacidades con todo tipo de discapacidades para que lleguen a ser completamente independientes. A los clientes se les da seminarios, recursos y servicios además de apoyo físico y personal. Para Raquel y Leticia, CIL ha sido su lugar de trabajo y donde pueden ayudar a otras personas con discapacidades a lograr lo que las dos mujeres tienen, un futuro promisorio.
Raquel
Raquel primeramente se contactó con CIL cuando estaba en la secundaria y necesitaba apoyo tanto social como académico que la escuela no le daba. CIL le enseñó de lo que se trataba su discapacidad por medio de grupos de apoyo que le facilitaron un asistente que le pudiese ayudar con los estudios escolares y minimizara la frustración que le estaba haciendo abandonar la escuela. Siendo cliente de CIL, Raquel halló que tenía defensores que se reunían con el personal de la escuela para representarla en los Planes Educativos Individualizados (IEP) con respecto a su inscripción en clases y en las rutinas académicas diarias. Raquel necesitaba que se le ampliara la cantidad de tiempo para sus estudios, pero muchos maestros lo hallaban difícil de entender porque creían que todos los estudiantes deberían completar su trabajo lo más rápido posible. Por medio del personal de CIL y de otro personal de la escuela que le permitió usar un tiempo adecuado para completar su trabajo, la confianza que tenía Raquel en sí misma creció. Aprendió a usar indicadores visuales para leer libros y usar programas de computadora para que le leyera el correo electrónico.
El tomarle el gusto a sus éxitos en los estudios y en sus relaciones con los maestros y sus familiares hizo que Raquel tomara control en todas las áreas de su vida. Al poco tiempo, Raquel se hacía voluntaria de CIL asistiendo a otras jóvenes con discapacidades de todo tipo mientras seguía participando en capacitación de autoestima para sí misma. El que se graduara de la escuela fue evidencia que lo que necesitaba era estar en control de su vida.
Con su diploma de secundaria, Raquel ya estaba lista para tomar un trabajo de consejera en CIL. Más que ayudarles con su autoestima, recursos y otros servicios, “Me gusta recordarles que sigan estudiando”, comentó Raquel con orgullo.
Leticia
Sin mucha diferencia con Raquel, Leticia Escalera necesitaba apoyo en sus estudios y vida profesional para tener éxito. No fue hasta que entró a la universidad local que a Leticia se le reconoció una discapacidad de aprendizaje. Finalmente se le comprobó que no era “floja”, como la habían identificado los maestros, y las muchas horas que pasaba estudiando comenzaban a cambiar. Su madre le inculcó la motivación que resonaba en la memoria al decirle “Necesitas obtener educación y una buena profesión”. El amor de Leticia por el estudio, la llevó a aprender inglés, su segundo idioma, completar su escuela secundaria con el certificado GED y a graduarse de la universidad local con un título en divinidad.
A pesar de ello, Leticia sufría los desafíos del desempleo. A pesar de sus ganas de trabajar el doble de quienes la rodeaban, Leticia tuvo que trabajar como mesera porque los empresarios se negaban a adaptar el trabajo a sus necesidades. Mientras trabajaba a tiempo parcial, se dio cuenta de una circulante que anunciaba una posición en CIL. El sueño de Leticia por trabajar a tiempo completo parecía cercano y aprovechó la oportunidad. En su entrevista informó a CIL de su discapacidad y les convenció de su dedicación al trabajo y que podía hacer cualquier trabajo si le daban el apoyo apropiado. No sabía que esta vez su honestidad y honradez le serían beneficiosas. CIL se dio cuenta de sus habilidades bilingües y su entusiasmo para trabajar con en público. La organización se comprometió a darle el apoyo específico necesario para tener éxito en sus funciones. No por nada, esta es la misión de CIL en cuanto a todos sus funcionarios y ahora Leticia se podría unir a ellos. Esto pasó hace ocho años atrás y Leticia ha crecido profesionalmente en CIL, donde es la coordinadora de la oficina de CIL en Fruitvale, CA.
Según Jan Garrett, directora de CIL, el costo medio del empresario para dar adaptaciones para los trabajadores con discapacidades es menor a $500. Como intercesora de personas con discapacidades, Jan se esfuerza para asegurarse que se cumplan las leyes estatales y federales haciendo que los empresarios tengan los recursos necesarios para que sepan lo posible que es contratar y dar acomodaciones a las personas con discapacidades.
Jan habló sobre ayudar a los empresarios a cumplir con sus responsabilidades diciendo que “A las empresas les damos los recursos e información para que les den adaptaciones a nuestros clientes con discapacidades”. Cree que su misión esencial es dar servicios integrales a las personas con discapacidades, pero que se necesita colaborar con los contratistas de sus clientes para que las personas con discapacidades tengan éxito en el trabajo.
Al considerar el alto porcentaje de cesantía entre las personas con discapacidades, incluso los latinos, es grande la urgencia para educar a los empresarios sobre la contratación y dar adaptaciones para los empleados con discapacidades. En el Area de la Bahía de San Francisco, CIL educa a los empresarios y se hace ejemplo por medio de sus prácticas de contratación.
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