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Nacido para ser...
Nací y crecí en la ciudad de Upland,
cerca de Ontario, Canadá. Mi madre sigue viviendo en la misma
casa donde nací y mis parientes siguen en el área.
Era a fines de la década de 1940 y cuando la epidemia de
polio se apareció por California, yo fui parte de ella. Me
contagié de polio cuando tenía tres años y,
como ya el crecer con una discapacidad en una familia de latinos
es difícil, también entrega una cantidad de experiencias.
No hubo premoniciones reales de que yo iba poder hacer
algo en mi vida. Cuando mi abuela murió, le dejó su
casa a mi hermano y a mi primo porque sabía que así
siempre habría alguien que la cuidara y porque alguien cuidaría
de mí toda la vida. Bueno, la casa y la propiedad ya se vendieron,
el dinero se gastó y yo me pasé la vida viajando por
los Estados Unidos. He criado a tres niños, tengo cinco nietos,
el banco y yo somos dueños de una casa y desde hace 22 años
tengo una esposa maravillosa. Por tanto, creo que he hecho mucho
más de lo que se esperaba de mí.
Creciendo
Al crecer, mis padres tenían que trabajar.
Mi padre, ese querido padre que siempre fue, generalmente estaba
fuera de casa. Había veces que él llegaba cuando yo
salía a la escuela. Mi madre también tenía
que trabajar, era mesera, y a veces tenía que trabajar diferentes
horarios que algunas veces llegaban a las cuatro de la mañana
y tras eso llegaba a hacer almuerzo para mi hermano y para mí.
Por eso, al crecer, casi siempre nos la teníamos
que arreglar solos. Eso nos ayudó a desarrollar nuestro propio
sentido de independencia, reforzó mi entendimiento de no
necesitar ayuda y de no sentir que no podía hacer cosas.
Me pasé entrando y saliendo de hospitales entre los tres
y los catorce años de edad.
Luchando por una educación integrada
Tenía 14 años cuando salí de
la escuela media para entrar en la secundaria. Era la primera vez
que estaba en una escuela pública porque había estado
en educación especial todo el tiempo supervisado por el maestro
de la escuela y los del hospital. Mi madre decidió que iría
a la escuela y fue a la escuela donde mi hermano iba como alumno
de décimo u onceavo grado y dijo "Quiero que mi hijo
venga a esta escuela también". Le contestaron "Un
momento. Nunca antes hemos tenido a alguien a tiempo completo en
silla de ruedas. A veces los jugadores de fútbol quedaban
heridos de vez en cuando, pero no pasaba a más de eso".
Finalmente, con toda su sabiduría divina,
dijeron "bueno, lo trataremos por algunas semanas y si no
funciona se puede regresar a casa". El experimento duró
más de unas semanas y a fin de cuentas me gradué de
secundaria".
Cultura y experiencia social
Eso generó más experiencias de vida,
porque mi hermano todavía estaba allí junto con todos
sus amigos. Al despertarnos temprano en la mañana había
como diez personas tiradas en el suelo. Llegaban tan lejos como
nuestra casa y, como veían que la puerta estaba abierta,
entraban y se ponían a dormir. Me empecé a juntar
con ellos en la escuela sabiendo que no eran los mejores de la clase;
pero usted sabe... Me aceptaron sabiendo de nuestras diferencias,
sabiendo que a pesar de ser diferentes no importaba.
Creando una identidad
Eso pasaba antes que el dicho comenzara en México,
usted sabe, "Ay. Ahí vienen los gringos" y aquí
en los Estados Unidos decían "Qué diablos, ahí
vienen estos malditos mexicanos", lo que literalmente nos hacía
un pueblo sin patria . Desarrollamos nuestra propia identidad y,
al lugar que fuéramos, eso era lo que éramos. Me aceptaban
porque, de todas maneras, era diferente, por tanto...¿A quién
le importaba? Con esa diferencia aprendía a jugar y aprendí
montones de la vida y que podía aceptar de todo viniera de
quién viniera. En algún momento decidí que
debía haber algo mejor que esto.
De regreso a la escuela
En verdad, esto pasó cuando cocinaba con mi
primo. En ese momento decidí que necesitaba seguir estudiando.
Recién había salido de la secundaria y7 no estaba
preparado para hacer nada. No sabía hacer ningún trabajo
que podía hacer. No sabía qué hacer y, de lo
que podía pasar, pensé - he visto comerciales
de la Goodwill Industries, y mis deseos eran de ser supervisor.
A veces se escucha de abogados en sillas de ruedas
o de algún doctor en silla de ruedas y eran cosas que no
podía entender. Tras pasar algún tiempo haciendo nada,
entré a la universidad y realmente comencé a pensar
qué iba a hacer.
Hasta ese momento mi vida había sido una gran
fiesta, pero era el momento de ponerse serio. Me di cuenta que no
podía seguir los pasos de mis tíos y trabajar construyendo
casas o carreteras y ese fue el momento en que me puse serio y terminé
la universidad y comencé en la Universidad de Napa.
Organizar basándose en temas de la discapacidad
Comencé tomando partido de los servicios disponibles.
Por ejemplo, una tía mía había quedado herida
de gravedad en un accidente de auto y no podía regresar al
trabajo. Tuvo que ir a hablar al Departamento de Rehabilitación
y me dijo que "podía ir hasta allá y hablar
con ellos".
Cuando me empecé a dar cuenta y realmente
supe de lo que me era disponible - en esa época no
sabía nada de rehabilitación- empecé a participar
en otras cosas. Comencé a participar en actividades de la
universidad como bailes y ese tipo de cosas que eran bastante nuevas
para mí. Ahí fue que comencé a participar en
comités y me uní a otras personas con discapacidades
para organizar la Disabled Student Union (Unión de Estudiantes
con Discapacidades) y reunimos a otros estudiantes de otras universidades
y se hizo interesante. Esa fue mi introducción a toda esta
nueva área de organización y defensa - fue algo
que pensé que realmente podía hacer.
Las primeras oportunidades de trabajo
Tomé ventaja de algunas de estas actividades.
Me dieron una pasantía con Patrick Johnson. Algunas de mis
responsabilidades fueron hacer anotaciones y anotar las fechas de
reuniones. Trabajé para un Programa de Aprendices en Servicio
Público con personas sin trabajo y, luego, entré al
Sistema de Servicios Civiles del Condado. Más tarde me dieron
un trabajo en la Administración de Servicio Civil que era
interesante porque fue durante la guerra de Vietnam.
Nada de esto estaba planificado, solamente pasó.
No me senté para planificar lo que iba a hacer. Solamente
pensé voy a hacerlo ahora y esa fue mi meta inicial. Se toman
decisiones, a veces son buenas, a veces son malas.
En un momento, hasta tuve un trabajo programando
en una escuela china. Me di cuenta que nada iba a resultar y le
dije a mi jefe que renunciaba para regresar a la escuela. Dijo "Bueno.
Me da pena saberlo porque le iba a ofrecer una beca completa y así
no tendría que pasar por todos los cambios y lo podría
hacer gratis".
Tenía que hacer una decisión: regreso
a la escuela o aprendo de computadoras. Decidí volver a la
universidad. No habría tenido las experiencias ni el impacto
que creo haber tenido si no lo hubiese hecho.
En Programas de Servicio Público me dieron
un trabajo a tiempo completo. En verdad había conseguido
un trabajo en lo que había estudiado. Trabajábamos
muy unidamente y si había alguna prueba estudiábamos
en grupos y lo hacíamos todo juntos. Tras cuatro o cinco
años como consultor, trabajé como defensor de personas
con discapacidades de desarrollo en una zona local y ahora trabajo
para el Consejo del Estado sobre Discapacidades de Desarrollo. Nuevamente,
nada de esto estaba planificado. Las cosas pasaban y me preguntaba
¿por qué no? Así es como lo he hecho siempre
y se necesita tener fe en sí para tomar riesgos.
Fe en sí para eliminar barreras
La gente que crece ahora puede no tener la misma
confianza en sí. Yo obtuve la confianza en mí por
medio de experiencias que puede que no hayan sido las perfectas,
pero mi objetivo final fue la confianza en mí que logré.
Ahora creo que conseguir esa confianza fue más difícil
a causa de los problemas de accesibilidad.
Nunca tuve que preocuparme sobre la accesibilidad. No puedo contar
la cantidad de veces que me tuvieron que llevar escaleras arriba
nada más que para llegar a una fiesta. Eso para demostrar
cómo han cambiado las cosas y que las cosas han cambiado
tanto que no nos damos cuenta que las barreras físicas, las
barreras artificiales siguen estando allí.
Las barreras que están en el corazón,
las barreras que están en la mente, las barreras que están
en los ojos. Esas son las barreras que tenemos que romper. No solamente
para los latinos con discapacidades, sino para los latinos en general.
Aún en nuestra propia cultura hemos dejado atrás una
gran parte de nosotros mismos y eso ya no existe en ninguna parte.
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