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Nacer con una discapacidad o contraerla más
tardíamente en la vida puede ser un desafío difícil
para cualquiera. Una persona con una discapacidad, sin previo aviso,
se ve de repente enfrentada a diferentes problemas que debe solucionar.
Algunos de estos son aprender a subsistir y vivir con una discapacidad,
aceptar el haber contraído una discapacidad, ajustarse a
un nuevo estilo de vida y, quizás, esencialmente, tratar
con las actitudes de los demás hacia las discapacidades de
uno.
La necesidad de un buen sistema de apoyo
Para que una persona con discapacidades pueda vencer
los desafíos a los que se enfrenta, lo esencial es tener
un buen sistema de apoyo. En este sistema de apoyo se puede incluir
a familiares, amigos y a personas que participan en la vida de la
persona. La Filosofía Vida Independiente promueve la idea
que las personas con discapacidades tienen el mismo derecho a ser
tratados con dignidad y respeto que cualquier otra persona y que
el respeto por sus decisiones individuales les permite hacerse cargo
de sus vidas y, por tanto, llegar a ser independientes lo mejor
posible según sus habilidades. Este es un concepto obvio
en algunas culturas, mas no en otras.
Lazos familiares estrechos, moneda de dos caras
Aquellos en quienes esta filosofía es un concepto
nuevo no aceptan la Vida Independiente especialmente si contradice
sus modelos culturales. Como la familia es demasiado importante
dentro de la cultura latinoamericana, los familiares creen que es
su responsabilidad es cuidarse unos a otros en toda ocasión.
En muchas familias inmigrantes ni siquiera se considera que los
niños se van de sus casas al cumplir los 18 o 21 años
de edad. Por lo general viven con sus padres hasta casarse. Si ellos
van a la universidad o consiguen trabajo tras graduarse de la secundaria,
por lo general se quedan viviendo con sus padres. Tener una relación
estrecha como esa con los familiares es casi siempre una ventaja,
especialmente si uno de ellos pasa por dificultades. Este lazo que
caracteriza la familia latina es fuerte. Se puede decir que este
lazo familiar es una de las mejores cualidades de la cultura latina;
pero también puede ser perjudicial para una persona con discapacidades
que trata de independizarse.
Estar bajo protección versus independizarse
En muchas casas inmigrantes latinoamericanas se entiende
que un familiar con discapacidades es una persona a la que hay
que proteger. Culturalmente, es tarea de la familia el hacerlo
y, comúnmente, la familia se vuelve sobre protectora. Repentinamente,
la persona se transforma en víctima de la discapacidad
en vez de ser persona con una discapacidad. La familia
comienza a hacer decisiones por ella como parte de sus obligaciones
y compromisos de cuidado hacia ella como familiar. La idea de ayudar
a la persona a sobrepasar los desafíos de la discapacidad
y llegar a ser independiente es irreal tanto para la familia como
para la persona. Pueden creer que la vida de la persona ya no cumple
una función sin entender que nada está más
alejado de la verdad.
Una filosofía que puede contradecir la cultura
Estos temas no son nuevos para los que servimos a
esta comunidad. Confianza, comprensión y respeto por las
diferencias culturales pueden crear situaciones positivas para introducir
una filosofía que aparentemente contradice creencias culturales.
Los miembros de los grupos étnicos inmigrantes se pueden
beneficiar de las oportunidades disponibles a las personas con discapacidades
que viven en esta sociedad solamente cuando filosofía de
la vida independiente se presenta en formas culturales apropiadas.
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