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Cultura latina y discapacidad: una perspectiva diferente

Por Alma Almanza (aalmanza@cccil.org)



Nacer con una discapacidad o contraerla más tardíamente en la vida puede ser un desafío difícil para cualquiera. Una persona con una discapacidad, sin previo aviso, se ve de repente enfrentada a diferentes problemas que debe solucionar. Algunos de estos son aprender a subsistir y vivir con una discapacidad, aceptar el haber contraído una discapacidad, ajustarse a un nuevo estilo de vida y, quizás, esencialmente, tratar con las actitudes de los demás hacia las discapacidades de uno.

La necesidad de un buen sistema de apoyo

Para que una persona con discapacidades pueda vencer los desafíos a los que se enfrenta, lo esencial es tener un buen sistema de apoyo. En este sistema de apoyo se puede incluir a familiares, amigos y a personas que participan en la vida de la persona. La Filosofía Vida Independiente promueve la idea que las personas con discapacidades tienen el mismo derecho a ser tratados con dignidad y respeto que cualquier otra persona y que el respeto por sus decisiones individuales les permite hacerse cargo de sus vidas y, por tanto, llegar a ser independientes lo mejor posible según sus habilidades. Este es un concepto obvio en algunas culturas, mas no en otras.

Lazos familiares estrechos, moneda de dos caras

Aquellos en quienes esta filosofía es un concepto nuevo no aceptan la Vida Independiente especialmente si contradice sus modelos culturales. Como la familia es demasiado importante dentro de la cultura latinoamericana, los familiares creen que es su responsabilidad es cuidarse unos a otros en toda ocasión. En muchas familias inmigrantes ni siquiera se considera que los niños se van de sus casas al cumplir los 18 o 21 años de edad. Por lo general viven con sus padres hasta casarse. Si ellos van a la universidad o consiguen trabajo tras graduarse de la secundaria, por lo general se quedan viviendo con sus padres. Tener una relación estrecha como esa con los familiares es casi siempre una ventaja, especialmente si uno de ellos pasa por dificultades. Este lazo que caracteriza la familia latina es fuerte. Se puede decir que este lazo familiar es una de las mejores cualidades de la cultura latina; pero también puede ser perjudicial para una persona con discapacidades que trata de independizarse.

Estar “bajo protección” versus independizarse

En muchas casas inmigrantes latinoamericanas se entiende que un familiar con discapacidades es una persona a la que “hay que proteger”. Culturalmente, es tarea de la familia el hacerlo y, comúnmente, la familia se vuelve sobre protectora. Repentinamente, la persona se transforma en “víctima” de la discapacidad en vez de ser “persona con una discapacidad”. La familia comienza a hacer decisiones por ella como parte de sus obligaciones y compromisos de cuidado hacia ella como familiar. La idea de ayudar a la persona a sobrepasar los desafíos de la discapacidad y llegar a ser independiente es irreal tanto para la familia como para la persona. Pueden creer que la vida de la persona ya no cumple una función sin entender que nada está más alejado de la verdad.

Una filosofía que puede contradecir la cultura

Estos temas no son nuevos para los que servimos a esta comunidad. Confianza, comprensión y respeto por las diferencias culturales pueden crear situaciones positivas para introducir una filosofía que aparentemente contradice creencias culturales. Los miembros de los grupos étnicos inmigrantes se pueden beneficiar de las oportunidades disponibles a las personas con discapacidades que viven en esta sociedad solamente cuando filosofía de la vida independiente se presenta en formas culturales apropiadas.

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